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Archive for 29 diciembre 2014


Equipo de CCINFO

Siempre tenemos expectativas, tanto en nuestra vida personal como en la profesional y sin importar si los proyectos son grandes o pequeños.

La brecha que existe entre lo que esperamos y lo que realmente nos pasa se conforma por nuestra necesidad de que ese algo ocurra de una manera determinada y de cómo nos sentimos en ese momento.

Muchas veces confundimos nuestras expectativas con la confianza, pero en realidad están más cercanas al control que a la confianza. De manera que si confiamos, el control disminuye, lo que en realidad no ocurre con las expectativas.

Las expectativas representan la ilusión, por ejemplo, cuando comenzamos en un nuevo empleo, tenemos expectativas de que este lugar será especial, mejor que en otros lugares que hemos trabajado, y a veces es así, pero en otras ocasiones las cosas no salen como lo planeamos.

Por eso, muchas veces las expectativas son fuente de angustia, temor, miedo al fracaso, o sea, a no alcanzar la meta establecida, no obstante, estos sentimientos pueden disminuirse bajando las exigencias.

Las expectativas surgen como nuestro juicio interno, el cual se basa en creencias. Por ese motivo, muchas veces, surgen el dolor y la decepción que producen frustración.

Muchas veces culpamos a los demás por nuestra falta de resultados; es por eso que victimizan a la persona que elegimos para tal fin descargando en ella nuestros enojos, rabia y angustia.

Aquellas expectativas que no se cumplieron resurgen en un año nuevo, como una asignatura que ha quedado pendiente y que se debe alcanzar.

Además, la cercanía de un año nuevo nos mueve a hacer un balance retrospectivo de lo que hemos hecho y de las cosas que no pudimos concluir. Esa reflexión nos empuja a alcanzar en ese nuevo año todo lo que deseamos, a veces lo logramos, otras, en cambio, volvemos a fracasar y el ciclo se reinicia.

La verdad es que quejarnos no nos ayuda a mejorar o a avanzar, pero sí perjudica a nuestro entorno. Las personas se cansan de nosotros, de que continuamente creamos un mal ambiente laboral.

La verdad es que no podemos esperar a que las cosas pasen. Debemos ser los protagonistas y hacer que las cosas pasen; buscar la forma de que todo sea como queremos que sea sin necesidad de molestar a los demás.

Algunas preguntas, quizá, nos ayudarán a encontrar el camino correcto:

  • ¿Qué espera alcanzar este nuevo año?
  • ¿Su expectativa es nueva o es una que no logró materializar?
  • ¿Se compromete de versas para alcanzarla?
  • ¿Qué obstáculos deberá superar para lograrlo?
  • ¿Es responsable de sus acciones o culpa a su entorno de no alcanzar lo que desea?

La medida de nuestro desengaño es en relación a las expectativas que nos planteamos. En los trabajos esto ocurre continuamente y para evitar conflictos mayores debemos entender que si no nos esforzamos para alcanzar aquello que deseamos no tenemos derecho de culpar a los demás si no lo conseguimos.

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Equipo de CCINFO

La culpa es uno de los sentimientos negativos que tiene el ser humano y que emplea para manipular a otros.

Podemos decir que la culpa es la diferencia entre lo que alguien hizo y lo que debería haber hecho. La culpa nos paraliza, nos impide seguir avanzando y desarrollando todo nuestro potencial; la culpa, en realidad, es enfado, venganza y boicot contra uno mismo y que puede hacerlo extensivo hacia los demás. Además, significa vivir insatisfecho, reprochándose a sí mismo, por la vida que está viviendo.

Los seres humanos tienen una serie de necesidades que deben satisfacer para poder ser felices:

Necesidad física: alimentarnos adecuadamente, tener abrigo suficiente, un hogar, practicar deportes, cuidarnos medicamente para transcurrir nuestro tiempo con buena salud.

Necesidad emocional: las personas son seres sociales y se vinculan con su entorno; lo importante es vincularse con personas que puedan aportar valores positivos a su vida y alcanzar un bienestar emocional que le permita crecer y desarrollarse dentro del sistema cultural en el que está inmerso.

Necesidad intelectual: se satisface a medida que el individuo crece y adquiere nuevos conocimientos.

Necesidad espiritual: todos tenemos una vida espiritual que requiere de cuidados y que le lleva a descubrir el propósito de la vida y a superar los obstáculos para poder cumplir con su destino.

Cuando una persona experimenta sentimientos de culpa sufrirá privaciones y sentirá que no tiene tiempo para sí, que no le gusta lo que hace y no vale la pena, que nunca podrá lograr alcanzar su sueño.

Desde el momento en que un obstáculo bloquea su sueño y considera que no puede llevarlo a cabo, comienza el sentimiento de culpa. Ella le dirá que no es merecedor de cristalizar todo aquello que desea.

Las personas que sienten culpa tienen pensamientos rígidos, normas inflexibles y principios que no se pueden alcanzar de manera que es imposible lograr el éxito. Es algo que en algún momento de la vida nos sucede a todos pero que muchos superamos y otros lamentablemente no.

Cuando se llega a este punto hay que decidir si se quiere ser víctima o tener poder sobre su propia vida. Muchas veces se imponen las emociones sobre los demás, y en ese instante, surgen los conflictos en el trabajo. Comienza a criticar las directivas de sus superiores, de sus compañeros de trabajo, todo el entorno laboral le parece ingrato y considera que usted está desperdiciado, que su talento no puede brillar y que lamentablemente nadie entiende el valor de sus aportes.

Su culpa, ¿realmente le permite hacer aportes valiosos o tan siquiera interesantes? Por lo general no, la culpa suele ir de la mano del temor, y el temor inmoviliza y no permite que el individuo pueda afianzarse y avanzar en pos de ideales y metas.

En los ambientes laborales siempre hay culpables, víctimas y victimarios. Siempre surgen conflictos y personas que tratan de resolverlos de la mejor manera, pero la culpa de algunos empaña la posibilidad de que las cosas cambien y que se transformen en mejores oportunidades para todos.

¿Cómo podemos ayudar a estas personas que con su culpa empañan el trabajo que los otros quieren hacer? Es muy difícil poder responder a esta pregunta. Por lo general estas personas son tóxicas y provocan que el ambiente laboral sea desagradable. No obstante, no podemos enojarnos con ellos, estas personas necesitan ayuda urgente para recuperar su vida y ser felices tanto en lo personal como en lo laboral.

Lo que ocurre es que a veces los tiempos de recuperación son muy extensos y el resto del equipo de trabajo no puede soportar este clima desagradable y se corre el riesgo de que el equipo de desintegre e incluso, que algunos de ellos se enfermen.

En estos casos, la situación es difícil y es necesario que todos cooperen, pero si la persona o personas que tienen estos sentimientos negativos e incluso destructivos no mejoran a la brevedad es posible que las cosas empeoren si no se toman decisiones drásticas.

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Equipo de CCINFO

A veces los compañeros de trabajo hacen la vida difícil, impiden que el otro avance en su carrera, retrasar los logros personales e incluso afectar las finanzas. Por lo general, destilan pesimismo todo el tiempo y nos marcan continuamente que estamos equivocados en las decisiones que tomamos.

Estos personajes que se encuentran en todos los trabajos son aquellos para quienes todo el mundo es deshonesto y mal intencionado.

Es inevitable, entonces, aprender a manejar a las personas difíciles en el trabajo, ya que fortalece las relaciones profesionales, mejora la salud mental y emocional y aumenta la confianza.

Algunos compañeros pueden ser intimidantes desde el punto de vista psicológico, en estos casos lo mejor es enfrentarlo de manera directa, sin titubear y con firmeza, así le quedará claro que usted no es una víctima potable y comenzará a respetarlo.

Si su compañero de trabajo es fuerte y ofensivo hay que responderle en voz fuerte y de manera similar, así sabrá que usted también domina ese juego y se cuidará de molestarlo.

Por lo general, estas personas son:

  • Autoritarias, imponen su voluntad sobre todos los demás
  • Falsos, mienten para parecer ser mejores de lo que son
  • Irrespetuosos y críticos, menosprecian el trabajo de sus compañeros
  • Egocéntricos, no escuchan a los demás
  • Conflictivos y negativos, quejándose siempre de cómo se conducen o trabajan sus compañeros
  • Arrogantes, creyéndose superiores a los demás
  • Susceptibles, ya que siempre están a la defensiva

Más allá que sus compañeros de trabajo resulten ser crueles y negativos, usted debe mantener la calma. Piense que ese tipo de comportamiento denota a una persona amargada, insatisfecha consigo misma y que irradia esa negatividad hacia sus compañeros de trabajo.

Muchas veces puede ser que el problema surja porque estas personas carezcan de autoestima y sean muy inseguros, no es que usted deba perdonar estas arbitrariedades, pero puede cooperar a encausar a esta persona para que pueda dominar sus emociones negativas canalizándolas de manera que puedan tener una convivencia laboral más sana.

La atmósfera de trabajo debe ser agradable para que las personas puedan desarrollarse armónicamente sin molestarse mutuamente.

Recuerde que los distintos tipos de malos compañeros que puede conocer en su entorno laboral deben ser tratados de diferentes maneras, según los problemas que pueda experimentar.

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Equipo de CCINFO

Solo vamos a darle unos consejos prácticos para que su vida laboral sea muy buena al igual que su futuro.

Comience a ahorrar para su jubilación: el ahorro es un valor que se debería cultivar desde la niñez; no obstante, es importante que en la vida adulta, y teniendo cierta conducta, podamos tener una vida buena y con bien pasar. A la hora de adquirir un producto costoso debería pensar si realmente lo necesita, que vida útil tendrá entre otras cosas, y sin dejarse llevar por la publicidad. Recuerde que si tiene dinero ahorrado no tendrá tanto estrés si lamentablemente pasa por un mal momento como puede ser una enfermedad, el perder su trabajo o alguna cosa más.

Cuide su salud: su salud es importante, es lo que le permite alcanzar todo lo que necesita o desea. Tiene que comer de manera saludable y hacer ejercicio, es la única manera de llegar bien para que pueda disfrutar de sus años de madurez. Recuerde que tanto que tenga empleo como si tiene que buscarlo, la imagen cuenta y mucho, y aunque suene discriminativo muchos reclutadores deciden descartar a un candidato con buenas referencias y capacidades por su aspecto.

No pase su tiempo con personas que lo maltratan: desde niños tenemos que aprender que si alguien nos hace sentir mal no es adecuado para nosotros. No hay que asumir que si aún no ha conocido a una persona que lo haga sentir bien es porque no existe, o simplemente porque no se lo merece. La gente tóxica existe y debemos alejarnos de ella. Las personas que nos hacen sentir bien nos ayudan a esforzarnos más, a superar nuestros temores y a tratar de superarnos cada día.

Valore a las personas que le importan: si bien lo trabajos no son para siempre, las relaciones entre las personas si pueden perdurar. Llevarse bien con la gente, compañeros de trabajo, jefes, le permite conformar una buena red de contactos profesional y también personal.

Concéntrese en lo que hace bien: siempre dentro de su profesión hallará algo que lo motive, lo cautive, lo haga sentir bien y que usted terminará dominando a la perfección. Quizá le guste interactuar con los usuarios, hacer referencias o centrarse en el proceso técnico, concéntrese en aquello que más le guste y trate de destacar.

No le tema a los riesgos: mucha gente por motivos personales o por la crisis económica debió reinventarse al quedarse sin empleo. Si tiene un sueño vaya por él, no hipoteque su futuro por temor. Usted puede conseguir lo que desea, pero es muy claro que deberá esforzarse y luchar por lograr su meta.

No se estanque, siga creciendo: nunca deje de aprender ni de mejorar como persona y profesional. Si no puede pagar un curso o conseguir una beca, lea blogs profesionales, libros de la temática que le interesa, contáctese con personas que siguen el camino que usted intenta seguir, se sorprenderá de lo generosa que son muchas personas con sus conocimientos. Recuerde que el mercado laboral es muy cambiante y por lo tanto no hay trabajos duraderos. La profesión del bibliotecario tiende a cambiar de la mano de las tecnologías, por lo que es aconsejable que invierta en obtener nuevos conocimientos que le permitan obtener las competencias necesarias para desempeñarse en un mercado altamente especializado y competitivo.

No sabemos si lo que hacemos asegurara nuestro futuro: aún no se puede decir que profesión tendrá o no futuro, todo es tan cambiante en el mercado laboral, lo que sí podemos decir es que nuestra profesión permanecerá siempre y cuando sepamos cambiar según las necesidades de los nuevos usuarios. Quizá ya no necesitemos trabajar en un espacio físico no conservar colecciones físicas sino que haremos nuestro trabajo en la red.

Puede agregar a esta lista muchas cosas más, estas son solo recomendaciones básicas que pueden ayudarlo en su vida profesional.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Equipo de CCINFO

Dirigir una Unidad de Información no es una tarea sencilla ya que implica poder de organización y ser un buen líder, al que los empleados puedan tener como referente.

Un jefe debe enfrentar situaciones de crisis o potenciar el talento de sus lugares de trabajo. Por lo tanto, cada jefe tiene un tipo de liderazgo diferente.

Coercitivo: ideal para momentos de crisis o cuando entre el personal hay empleados difíciles. Impone un ritmo de trabajo alto y se orienta a obtener resultados. Hay que tener en cuenta que este estilo suele afectar el clima de trabajo de manera negativa, así como la capacidad de de innovación laboral.

Autoritario: surge en períodos de cambio en la institución. Se trata de un liderazgo unidireccional basado en la premisa “Hazlo como yo digo”. Este jefe fija las directrices sin consultar al resto de la institución, concentra el poder y toma decisiones de forma restrictiva.

Afiliativo: es el más efectivo para levantar la moral de un equipo que ha tenido distintos inconvenientes. Ayuda a que las relaciones entre el personal sean sanas y favorece la comunicación, flexibilidad e innovación.

Democrático: útil para acelerar las tomas de decisiones y sirve sólo cuando hay empleados de alto rendimiento, desempeño y potencial. Es un estilo que favorece la satisfacción en el trabajo ya que los miembros del equipo se sienten respaldados y esto los motiva a brindar lo mejor de sí.

Visionario: ve oportunidades donde parece que no las hay. Son líderes carismáticos, aunque su éxito reside en la posibilidad de superar las amenazas que penden sobre la institución.

Entrenador: favorece el desarrollo de las habilidades del talento. Se enfoca en la integración y busca cumplir con la misión y desarrollar las habilidades necesarias para la misma.

Influenciador: son personas que hacen las cosas rápido y se orientan a la gente. Normalmente, fijan metas realistas ya que piensan que pueden hacer más de lo que es realmente posible.

Dominante: es competitivo de manera agresiva.

Estables: predecibles, pacientes, constantes. Saben escuchar y orientan a la gente, pero no suelen intervenir en conflictos. Es un líder que emplea el “nosotros” cuando habla del equipo.

Conscientes: analíticos, sistemáticos y diplomáticos. Requieren de tiempo para pensar ya que se preguntan y se replantean si vale la pena el proyecto a llevar a cabo.

Cualquiera de estos tipos de jefes se encuentra presentes en las Unidades de Información. Es necesario identificar las necesidades del lugar, para, finalmente, adoptar el estilo de liderazgo que el espacio necesita para destacarse dentro de la institución y obtener reconocimientos fuera de ella, por realizar un trabajo de excelencia.

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