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Archive for 19/08/13


Equipo de CCINFO

Las creencias son convicciones o certezas que tenemos sobre algo. Su origen proviene de diferentes fuentes como la educación, cultura, comunidad, entorno, tradición, experiencias vividas, traumas del pasado, etc.

Por lo tanto, frente a un mismo hecho cada individuo reacciona de una manera determinada de acuerdo a sus creencias. Entonces, ¿cómo influyen las creencias en el trabajo? En realidad tienen un peso enorme al punto que nos lleva a cuestionarnos de manera permanente nuestro rumbo profesional tal que solemos decirnos a nosotros mismos:

  • No puedo tener un puesto de Director de Biblioteca
  • No puedo conseguir un trabajo mejor porque existen personas más capacitadas que yo en el mercado
  • Siempre me va mal en las entrevistasNo puedo ganar dinero haciendo lo que me gusta
  • No puedo tener el trabajo que quiero porque soy una persona mayor

En estas creencias se repiten las palabras no puedo y siempre. Es probable que nuestra creencia sea falsa. Las mismas nos convierten en seres pasivos y provocan que nuestros resultados en el trabajo sean magros, confirmando nuestra afirmación cual profecía que forma parte de nuestra vida cotidiana. Es en este momento en el que las creencias se convierten en “anteojos mentales” con los cuales percibimos la realidad.

Para evitar la pasividad paralizante de nuestras creencias debemos movilizarnos y actuar. Para ello debemos mentalizarnos de que dicha creencia en realidad es ficticia y que podemos realizar nuestro proyecto con relativa facilidad.

Nuestro sistema de creencias se basa en la evaluación que hacemos de un evento. Cuanto más evaluamos y cuestionamos algo más probable va a ser que podamos cambiar nuestra manera de verlo. De modo que cuanto más evidencia encuentre que desafíe la creencia menos va a creer en ella. Aquellas personas que encuentre podrán ser su modelo de referencia para aprender y cambiar esta creencia más rápido aún.

Nuestro sistema de creencias proviene de nuestra infancia. En esa época aceptábamos fácilmente lo que se nos decía sin cuestionar aunque no fuera verdad, ya que carecíamos de los recursos suficientes para decidir por nosotros mismos si creer o no en lo que se nos estaba informando.

Sin embargo, hemos crecido y hoy podemos decidir creer o no en aquello que antes creíamos. Quizá si nos motivamos para superar las barreras que nos separan de aquello que deseamos alcanzar logremos ese objetivo y muchos más.

A partir de una creencia limitante podemos formular una serie de preguntas efectivas que nos ayuden a encontrar nuevos recursos para cambiar dicha creencia.

Cambiar nuestras limitaciones puede requerir tiempo y esfuerzo, pero la recompensa vale la pena dicho esfuerzo. Requiere cambiar nuestra manera de pensar, sentir y actuar por tiempo suficiente hasta que se convierta en un nuevo hábito. Una vez que lo hayamos hecho nos convertiremos en una nueva persona, en alguien más alineado con quien queremos ser.

Fuente: Consultora de la Ciencias de la Información

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