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Archive for 29/08/12


Equipo de CCINFO

A veces, sin darnos cuenta, decimos algunas cosas que terminan lastimando a los demás. Por lo tanto, es importante que aprendamos a medir las palabras y a tener en cuenta las posibles consecuencias de aquello que expresamos, de modo que podamos hacer comentarios productivos y reflexivos, y en lo posible, que puedan ser valiosos para nuestro interlocutor.

Podemos definir a la incontinencia verbal como la falta de capacidad de controlar las palabras, expresar las ideas de manera descontroladas o sin el previo razonamiento de las mismas.

Las palabras dichas sin ningún tipo de reflexión dejan de ser valiosas e incluso muchas veces pueden ser hirientes. Hay que pensar antes de expresarnos y tener en cuenta que aquello que decimos puede llegar a ser contraproducente para otras personas, es decir, tenemos que hacernos cargo de lo que hemos dicho.

Aquellos que simplemente parlotean sin parar no suelen procesar de manera correcta lo que dicen y suelen llamarse a sí mismos “espontáneos”, para justificar de esa manera sus palabras que más de una vez resultan sumamente desubicadas y fuera de lugar.

Es importante, entonces, pensar y razonar antes de hablar. Es muy recomendable para el expositor y para su entorno, de esa manera se evita ser reconocido como un mero charlatán e irradiar una mala imagen.

Si no estamos muy seguros de lo que vamos a decir es preferible mantenernos en silencio. Tomar un breve tiempo para responder es un ejercicio que con el tiempo se vuelve muy gratificante ya que nos permite mantener una imagen altamente positiva.

Por otra parte, muchos individuos consideran que si no se les permite hablar, se está atentando contra su libertad de expresión; no obstante, esto es incorrecto ya que esta significa ser cuidadoso, medido y sobre todo reflexivo. Podemos expresarnos con libertad, decir lo que pensamos, sin ofender a los demás.

Se puede decir la verdad sin lastimar; se le puede decir a un subordinado que su trabajo no es óptimo, se puede hablar con un par diciéndole que su trabajo no aporta al conjunto o incluso que retrasa el trabajo de los demás. No obstante, no se debe ofender o herir a los demás, no corresponde, no resulta necesario actuar de esta manera.

Podemos decirle a otro lo que pensamos sobre su trabajo o actitud, pero siempre empleando las palabras adecuadas, cuidando el tono de voz, sin avasallarlo, con respeto. Siempre podemos tratar todos los temas que hacen al trabajo pero debemos hacerlo en el momento adecuado, es decir, debemos ser personas razonables, moderadas y pacientes.

Muchas personas hablan porque los silencios les generan angustia, y es, justamente en estos momentos cuando pueden expresar palabras que resulten molestas o desubicadas, ya que podemos considerar que ese es el momento en que las emociones le juegan una mala pasada a estas personas.

Para evitar estas situaciones incómodas tendremos que realizar algunos ejercicios como buscar un momento en el día en que permanezcamos en silencio hasta llegar a valorar esos instantes en los que simplemente podemos dedicarnos a pensar. Es el momento preciso para reflexionar y meditar y así, entender que a veces, si estamos muy nerviosos, malhumorados, ansiosos o molestos por determinadas situaciones es preferible permanecer en silencio antes de decir ciertas palabras de las que luego nos podamos arrepentir.

Podemos, además, practicar a ser pacientes y a comunicarnos de mejor manera.

La buena comunicación resulta fundamental para mantener un diálogo óptimo con las demás personas.

En el trabajo, todos tenemos que cooperar para mantener un buen nivel de comunicación y un buen ambiente laboral, por ese motivo, debemos usar de manera correcta las palabras para evitar conflictos innecesarios.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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