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Archive for 24/08/12


Acervos limitados, magros salarios, instalaciones inapropiadas y reducidas, pocas oportunidades para profesionalizarse, además de insuficiencia tecnológica y la ausencia de un marco legal estatal que ampare su labor, constituyen el escenario de bibliotecas y bibliotecarios en Michoacán, informó la presidenta de la Asociación Michoacana de Bibliotecología (Ambi), Laura Cervantes Sánchez.

Al dar a conocer los eventos que enmarcan el X Congreso Estatal de Bibliotecarios, que se desarrolla del 22 al 24 de agosto en Morelia, comentó que en el interior del estado los bibliotecarios cobran en promedio de 800 a mil 500 pesos quincenales y el espacio físico donde trabajan se reduce a un salón de clases que se improvisa en planteles escolares o en casas de cultura.

Salario, el de los bibliotecarios, que en muchos casos representa también el único presupuesto destinado por las autoridades educativas o gubernamentales al espacio que coordinan, e insuficiente a los propósitos mínimos de supervivencia del empleado en cuestión, obvio que no alcanzan para promover el desarrollo de sus bibliotecas, describió Cecilia Ruiz González, vicepresidenta de la Ambi.

En Michoacán, coincidieron, no existe la biblioteca ideal, es decir de primer nivel, y aún cuando, citaron, existe un proyecto para dotar a Morelia de un espacio próximo al ideal, destacaron que la solución es atender en ese rubro y de manera más equitativa a las bibliotecas de toda la entidad, dado que también existe déficit de zonas que carecen de estos recintos.

Otra debilidad en el campo de la bibliotecología, mencionaron, es la falta de capacitación de sus cuadros, ya que de los mil 600 bibliotecarios registrados en la entidad, sólo un 0.3 por ciento son especialistas, es decir seis personas que están ubicadas en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal) en Pátzcuaro, El Colegio de Michoacán (Colmich) en Zamora y en la Unidad Regional Educativa en Jiquilpan de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aunado a la falta de conciencia, conocimiento e interés que autoridades de todos los niveles y órdenes del poder público han mostrado de manera histórica al tema en cuestión, se suma el caso de empresas editoriales que no conciben en su agenda el altruismo o la donación, tal es el caso de las firmas más poderosas con su matriz en el extranjero, externaron, aunque existen otras que muestran mayor solidaridad, como Trillas, Limusa y Macmillan, destacó Laura Cervantes.

Lo crítico del panorama en Michoacán, declaró, es que el escaso apego en las políticas públicas por el tema refleja el nivel educativo de una sociedad o de los planteles escolares, ya que “en ellas converge el conocimiento”, de ahí que se dio a la tarea de comenzar a formular una iniciativa de ley de bibliotecas a nivel estatal -dado que no existe- que contemple todas estas problemáticas.

Fuente: Cambio

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