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Archive for 29 septiembre 2011


Las nuevas tecnologías han obligado a las editoriales a afrontar grandes cambios y, cuando aún la descarga de libros electrónicos da sus primeros pasos, llega el alquiler de libros en “streaming” o “en la nube”, un sistema que “transformará totalmente el modelo de negocio” del sector.

Así lo cree Manuela Lara, directora de proyectos y desarrollos de Santillana Negocios Digitales, que hoy participó en un debate del Hay Festival de Segovia, al norte de Madrid, sobre esta nueva modalidad de lectura “en la nube”, que permite acceder a una gran biblioteca virtual pero sin que uno pueda descargarse las obras

Organizado por CEDRO, cuyo presidente, Pedro de Andrés, ejerció de moderador, el debate contó también con las intervenciones del escritor Alberto Olmos, y de Javier Celaya, director de Dosdoce.com.

Ante la llegada de la lectura “en la nube”, que permite alquilar por un tiempo el acceso a los libros y hacerlo desde cualquier lugar, las editoriales “tendrán que reinventar el producto y los escritores tendrán también que adaptarse”. “Cambia la concepción del libro”, aseguró Lara.

En Estados Unidos, según comentó Javier Celaya, ya hay varias compañías que ofrecen este servicio, como “copia.com”. En Suecia ha nacido el hermano del “spotify”, que es el “platify”, y en España funcionan ya algunas plataformas, como “24symbols” o Amazon.

“Todas estas plataformas ofrecen libros ‘en la nube’, que uno puede leer, anotar, subrayar, comentar en las redes sociales, pero no los puede descargar. Hay que olvidarse del concepto ‘propiedad'”, subrayó el escritor y director de Dosdoce.com., a quien le gusta hablar de “los futuros del libro” porque “habrá varios modelos de negocios conviviendo entre sí”

En algunas de estas plataformas hay que pagar una cuota mensual para tener acceso a la biblioteca virtual, pero hay también “una versión gratuita”, que Celaya cuestiona, porque pone en peligro los derechos de autor.

“La empresa te compensa con los ingresos que genera la publicidad, que son mínimos”, como él mismo ha podido comprobar con uno de sus libros que había sido leído por decenas de miles de usuarios y, sin embargo, solo había generado unos derechos de poco más de tres euros.

Para este nuevo modelo será necesario “inventar” cómo se regulan los derechos de autor, subrayó la directora de Santillana Negocios Digitales.

Frente al placer tradicional de la lectura en solitario, el sistema “en la nube” permite, si uno quiere, compartir tus opiniones en las redes sociales e incluso saber cuánta gente ha subrayado ya antes ese párrafo que tanto le ha gustado al lector.

Ese hecho “supondrá un cambio en los perfiles editoriales porque el editor tendrá información detallada de si el libro ha gustado o no”, dijo Manuela Lara.

“Y si en la nube hay tantos datos disponibles, ¿cómo se garantiza la seguridad del lector?”, se preguntó Pedro de Andrés.

“Nos tienen que garantizar a los lectores que nuestros derechos quedan protegidos. Ese tipo de plataformas tienen que ser reguladas como centrales nucleares”, afirmó Javier Celaya.

Alberto Olmos siempre ha concebido la lectura “como algo íntimo e individual”, por eso no ve “natural que todo el mundo se entere de lo que uno ha subrayado” y de los comentarios que suscita cada libro.

La ventaja, asegura Lara, es que “uno puede decidir cómo quiere leer, si en solitario o compartiendo opiniones con la gente”.

La modalidad de lectura “en la nube” tiene futuro, “sin lugar a dudas, sobre todo en libros técnicos y académicos, y en comunidades nicho, es decir, de gente que le apasiona un tipo de libros, como la novela romántica o la novela negra, y que montarán clubes”, comentó Celaya.

Los sistemas de lectura están cambiando, pero también lo hará, según Celaya, la forma de escribir. “Los escritores del siglo XXI escribirán solo en pantalla y serán consumidos también en pantalla”.

Fuente: Informador.Com.Mx

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Equipo de CCINFO

Nuestra sociedad nos suele presionar para que demos lo mejor de nosotros mismos, por ese motivo, los seres humanos solemos ser muy competitivos a lo largo de nuestra vida: en la escuela, en los deportes, en el amor y por supuesto, también en el trabajo. Entendemos que competir no es malo, sin embargo, la competencia a veces genera frustración e inseguridad, y nos lleva a perder el camino trazado por los objetivos que queremos alcanzar. Sin embargo, si bien todos intentamos obtener un reconocimiento, una mejora laboral, mejores ingresos, etc., tenemos previamente que reconocer que la competencia más sana que podemos ejercer es la darse cuenta que en realidad la competencia comienza con uno mismo, o sea, lograr superarnos día a día y obtener más y mejores logros.

Todos queremos y deseamos crecer profesionalmente. Por ese motivo experimentamos bastante ansiedad cuando nos comparamos con colegas, conocidos y amigos. Creemos que su rendimiento es mayor que el nuestro y perdemos nuestro tiempo mirando alrededor sin advertir nuestras propias capacidades y competencias, esas que empleamos todos los días para realizar nuestro trabajo. Esta pérdida de tiempo que nos desconcentra de nuestra actividad diaria es la que finalmente nos lleva a que la misma luzca de manera simple, y poco atractiva, no porqué no podamos realizarla adecuadamente sino porque nos boicoteamos continuamente. Tenemos que dejar de enfocarnos en nuestro entorno para realizar un examen interno en el que podremos advertir como ponemos en acción nuestros conocimientos. Es bueno y más provechoso que nos concentremos en lo que podemos mejorar y aportar a nuestro trabajo e incluso que sugerencias de innovación podemos aplicar para distinguirnos de los demás que lamentarnos continuamente en comparaciones improductivas y poco satisfactorias.

Todos somos diferentes y justamente es esa diferencia la que nos distingue y permite obtener logros que otro profesional no podría alcanzar. La forma en que encaramos nuevos proyectos, el sello personal al realizar una tarea muestra las habilidades que cada individuo posee y que no necesariamente otro colega debe copiar, imitar o compara con las propias. Lo óptimo es estudiarse a sí mismo y poder así distinguir qué es lo que me diferencia de los demás y que hace que sea una persona única e irrepetible. Son justamente esas diferencias las que nos permitirán obtener un mejor empleo o llevar a cabo de manera exitosa un proyecto.

Hay múltiples factores que pueden influir para que las cosas mejoren y salgan mucho mejor de lo que habíamos previsto. Por eso es fundamental no pensar tanto en un futuro que imaginamos de una manera que quizá no se dé así sino concentrarse en el presente que estamos transitando y en el que tenemos que demostrar toda nuestra valía como profesionales. Antes de pensar en el futuro hay que optimizar y eficientizar el trabajo del día a día, ya que es justamente esta tarea la que nos permitirá asegurar nuestro futuro, encarando nuevos retos con una mayor seguridad. El trabajar en equipo discutiendo nuevas estrategias de acción con nuestros colegas nos permiten un crecimiento profesional y humano excepcional, ya que tendremos que compatibilizar nuestros objetivos personales con los de los integrantes del equipo, con la perspectiva de que entre todos alcancemos plasmar aquello que se había proyectado.

Entonces, la competencia es buena pero debemos aplicarla más a nosotros mismos, como los deportistas que intentan continuamente superar, por ejemplo, el tiempo empleado para recorrer una cantidad determinada de kilómetros. De igual manera la competencia con nosotros mismos nos permitirá desarrollar mejoras y más valiosas competencias profesionales que podremos aplicar para ser mejores profesionales y mejores personas.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Los rollos fueron encontrados en cuevas en el desierto; se remontan al origen del cristianismo; la difusión se decidió entre el Museo Nacional de Israel y Google.

Unos 2000 años después de que fueron escritos y décadas después de que fueron encontrados en cuevas en el desierto, algunos de los famosos manuscritos del Mar Muerto fueron publicados en Internet ayer por primera vez en un proyecto lanzado por el Museo Nacional de Israel y Google.

La aparición de cinco de los más famosos manuscritos del Mar Muerto en internet es parte de un amplio intento por parte de quienes conservan los celebrados rollos de papel _que alguna vez fueron criticados por permitir que fueran monopolizados por pequeños círculos de académicos_ para ponerlos al alcance de cualquiera con una computadora.

Los manuscritos incluyen el bíblico libro de Isaías, el manuscrito conocido como el rollo del templo y tres más. Quienes paseen por internet pueden buscar las imágenes en alta resolución de los manuscritos para ver pasajes específicos, acercarse o alejarse y traducir los versos a cualquier idioma.

Los originales son conservados en cajas de seguridad en un edificio en Jerusalen construido especialmente para albergar los rollos. El acceso exige al menos tres diferentes tipos de llaves, una tarjeta magnética y un código secreto.

Los cinco manuscritos están entre los adquiridos por investigadores israelíes entre 1947 y 1967 por parte de casas de antigüedades, luego de que fueron encontrados por pastores beduinos en el desierto de Judea.

Los rollos, considerados por muchos como el mayor descubrimiento arqueológico del siglo XX, se piensa que fueron escritos o recolectados por una secta judía ascética que huyó de Jerusalén al desierto hace 2000 años y se establecieron en Qumrán, en los asentamientos del Mar Muerto.

Los cientos de manuscritos que sobrevivieron, parcialmente o completos, en cuevas cerca del sitio, han iluminado el desarrollo de la biblia hebrea y los orígenes del cristianismo.

Fuente: Diario La Nación

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Un estudio publicado por la Business Software Alliance reveló que seis países de la región figuran entre los 10 primeros puestos del ranking global. La Argentina retrocedió 4 lugares y se ubica en la posición 45.

Hoy se publicó el El IT Industry Competitiveness Index (Índice de competitividad de la industria IT), elaborado por Business Software Alliance (BSA), la principal asociación del sector a nivel mundial.

Dicho estudio establece que 6 de los primeros 10 países en el ranking pertenecen a la Unión Europea.

Asimismo, Argentina retrocedió cuatro lugares respecto del último sondeo, al pasar del puesto 41 al 45.

Los Estados Unidos se mantienen en el primer puesto a nivel global, seguidos por Finlandia, Singapur, Suecia, el Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Australia, Holanda e Israel.

España se sitúa en el puesto número 24 y asciende un escalón con respecto al último estudio, realizado en 2009.

La edición de 2011 del índice de competitividad en la industria de las tecnologías de la información es la cuarta desde que se inició en 2007.

Cataloga a 66 países de todo el mundo según una serie de indicadores que abarcan áreas críticas para la innovación en el campo de las TIC: el clima empresarial, la infraestructura, el capital humano, la investigación y el desarrollo (I+D), el medio legal y el apoyo público a esta industria.

Según el informe de este año, los países que tradicionalmente son más fuertes en el ámbito de las TIC mantienen sus posiciones de liderazgo debido a los “sólidos cimientos” que han creado a través de años de inversión en innovación, de manera que siguen recogiendo sus frutos.

En cambio, el estudio señala que cada vez hay más países, especialmente economías en desarrollo, que apuestan por la innovación y se esfuerzan por cumplir con los estándares de los países líderes.

“Está claro que la inversión en las bases de la tecnología de la innovación paga enormes dividendos a largo plazo”, destacó en un comunicado el presidente de BSA, Robert Holleyman.

En su opinión, además, ningún país tiene el monopolio en la tecnología de la información.

“Vemos que las economías que crecen rápido en el mundo en desarrollo invierten mucho en áreas como la investigación y el desarrollo y el capital humano”, indicó, y afirmó que esa circunstancia hace que cada vez haya “más centros de poder de tecnologías de la información en el mundo”.

Desde el último informe de 2009, el país que más ha avanzado ha sido Malasia, que ha ascendido once puestos, seguido por la India, que ha subido diez.

Otros países como Singapur, México, Austria, Alemania o Polonia mostraron avances a varios niveles en lo que se refiere al apoyo a las TIC.

“En un momento en el que la economía global empieza a recuperarse, es más importante que nunca que los gobiernos adopten una visión a largo plazo de la industria de las tecnologías de la información”, enfatizó Holleyman.

Fuente: Infobae

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Lic. Leonor Nayar

El aprendizaje es un proceso de construcción de conocimientos en donde el grado de aprendizaje depende del nivel de desarrollo cognitivo. Los conocimientos previos son el punto de partida de todo aprendizaje y éste se facilita por la interacción con otros. Se produce cuando entra en conflicto lo que el alumno ya sabe con lo que debería saber. Hace que el proceso de enseñanza-aprendizaje implique un aprendizaje significativo para el alumno. Este tipo de aprendizaje le permite al alumno adquirir y retener de manera significativa los contenidos de una materia.

La educación de usuarios convierte al bibliotecario en profesor. Esto implica que debe preocuparse de enseñar de modo pedagógicamente adecuado a lo que se quiere trasmitir. Y esforzarse por que su mensaje sea comprendido. La formación de usuarios no es un despliegue del bibliotecario de su capacidad, sino un esfuerzo por acercar sus herramientas y productos adecuadamente a los intereses de los usuarios. Supone dar prioridad al servicio respecto de lo técnico, asumir que debemos adaptar nuestros esquemas a los usuarios, y no pretender que sea al revés. Que más que enseñar nuestras propias herramientas debemos hacer instrumentos que se utilicen fácilmente. Otro presupuesto de la formación es que debemos estimular, no agobiar o desanimar; no puede enseñarse todo a la vez, ni pretender impresionar, sino interesar a los “alumnos” con una actitud positiva hacia ellos. Por último, también debemos asumir que con la formación la biblioteca adquiere un compromiso que debe afrontar, pues luego no puede defraudar a las expectativas que crea. Si se hace bien, mejorará la profesión bibliotecaria, su status, se apreciarán más los servicios de la biblioteca, y los bibliotecarios serán mejor conocidos y comprendidos por los usuarios.

La metodología para el diseño y la organización de la educación de usuarios implica dar los siguientes pasos que explicamos a continuación:

Identificar los objetivos: Los objetivos que nos podemos marcar pueden ser cognoscitivos, cuando queremos trasmitir destrezas informativas o intelectuales; afectivos, cuando más bien queremos producir actitudes positivas hacia la biblioteca y lo que implica, y psicomotores, cuando enseñamos destrezas operativas. Estos, a su vez, tienen un grado de complejidad que permite estructurarlos en básicos, intermedios, o avanzados. Los objetivos que nos marquemos dependerán de las posibilidades de la biblioteca, de la existencia o implantación de determinados servicios de interés, o del nivel de formación previa de los destinatarios de la formación.

Conocer a los ‘estudiantes’: Se tratará de conocer el nivel de conocimientos previos de los usuarios, sus habilidades, etc., para adecuar a ellos el contenido de la formación.

Analizar las circunstancias: Los medios y el tiempo disponibles, el número de estudiantes, la disponibilidad de recursos materiales, audiovisuales, si será en la propia biblioteca o en alguna otra dependencia, etc.

Analizar el papel del instructor: Las condiciones del bibliotecario que dará la formación: su motivación, sus aptitudes docentes, su capacidad organizativa. Debe procurar hablar clara y amenamente, no usar la jerga bibliotecaria, evitar resultar aburrido o tímido. Hay que proyectar confianza, competencia, entusiasmo respecto de la biblioteca, y establecer una relación de cordialidad. Crear lazos de amistad y simpatía, sin descuidar la disciplina si es necesaria.

Elegir las opciones de enseñanza: Debemos elegir el método didáctico: si trabajaremos en grupo o de modo individual. Si utilizaremos un estilo directo (mediante conferencias, clases teóricas, demostraciones, películas, guías, que es más económico en tiempo y personal, pero menos activo y personalizado); semi-directo (estudio de casos, demostración con actuación del alumno, instrucción asistida por ordenador, instrucción programada) o indirecto: tormenta de ideas, investigación, discusión.

Organizar la instrucción: Decidido ya el método, el instructor y la duración, debemos concretar los detalles para evitar fallos, falta de tiempo, planificar los ejemplos de búsqueda de modo que esté el libro en su sitio, la ficha bien intercalada, etc. Debemos clasificar la información a trasmitir, identificar los contenidos sobre los que queremos que recaiga la atención, haciendo que ésta quede destacada. Las ayudas verbales o gráficas que utilizaremos, etc.

Los principios básicos para el éxito del aprendizaje estarán dados por:

Que consigamos motivación (que suscitemos la necesidad de saber y el interés por saber, la curiosidad o la conveniencia o el interés por la aplicación práctica de lo que va a ser aprendido).
Que exista una buena organización de los contenidos a ser aprendidos.
Que logremos la participación activa de los usuarios, pues es la mejor manera de aprender: hay que estimular, animar a preguntar, dejar reflexionar y trabajar al usuario.
Dar otras posibilidades, dejar que planteen retos.
Conseguir retroalimentación. Es decir, lograr informarse y evaluar la eficacia del proceso, hacer un seguimiento de la mejora de actitudes y métodos de trabajo de los usuarios en la biblioteca. Para ello, el método de evaluación debe ser válido y fiable en sus resultados, pero a la vez fácil de aplicar, y elaborar. Pueden aplicarse métodos formales (Tests, ensayos, hojas de trabajo, diarios, pruebas de ejecución), o informales (autoinformes, observación, conversaciones).
Un modelo pedagógico destinado a un programa de formación de usuarios tiene que:

adoptar un enfoque multidisciplinario del proceso enseñanza-aprendizaje
apoyar el aprendizaje centrado en el usuario
construir sobre los conocimientos previos
estimular el pensamiento critico y la reflexión
incorporar las diferencias entre los estilos de enseñanza y aprendizaje
combinar varias técnicas de enseñanza – aprendizaje (individuales y grupales)
incluir actividades de aprendizaje activo y participativo
relacionar los contenidos de los programas con las asignaturas
promover la colaboración de los usuarios y el personal de la biblioteca
evaluar de forma sistemática y continua los contenidos del programa y el proceso de enseñanza – aprendizaje

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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La institución pondrá en línea su colección de libros salidos del taller de Juan Pablos, el gran impresor del siglo XVI.

Nadie duda que los libros que editó el impresor Juan Pablos en la Nueva España, entre 1539 y 1560, son joyas bibliográficas, pero en lo que nadie se ha puesto de acuerdo es en la cantidad de impresos, en los títulos, en cuántos ejemplares hizo, y dónde está, si es que todavía existe, el primer impreso que se hizo en estas tierras.

Pero incluso en ese primer impreso aún no hay acuerdo. Hay quien dice que fue la famosa Escala espiritual para subir al cielo, de Juan Clímaco; otros bibliófilos aseguran que fue la Breve y mas compendiosa doctrina christiana en lengua mexicana y castellana, que contiene las cosas mas necesarias de nuestra sancta fe catholica, para el aprovechamiento destos indios naturales y salvacion de sus animas, escrita por Fray Juan de Zumárraga; las dos sólo se conocen por referencia.

Veinticuatro de esas joyas bibliográficas y otras tantas de colegas impresores del siglo XVI de la Nueva España están a punto de convertirse en documentos de consulta pública virtual, gracias a que la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey trabaja en su digitalización.

Daniel Sanabria, coordinador operativo de Patrimonio Cultural del Tecnológico de Monterrey, asegura que este año podrían concluir la digitalización de los impresos mexicanos del siglo XVI, que son parte esencial de su Fondo Reservado y orgullo de esa institución.

“La idea es tenerlos todas en línea, editados con el software que utilizó la British Library, y poder lanzar un sitio adecuado para darle realce a esta rica colección. Es complicado, no es fácil, hay materiales muy delicados, son del siglo XVI, sin embargo, las condiciones de conservación son óptimas”, señala Sanabria.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Sanabria afirma que lo complicado del proyecto es que cada impreso digitalizado estará acompañado de un guión escrito que también podrá ser escuchado.

“En el guión habrá datos del contexto de la obra, quién la hizo, qué comentarios hay sobre ella, también no hay que perder de vista que los impresos varían en el idioma, una gran parte están en latín, hay algunas en lenguas indígenas o ediciones bilingües y en castellano”, agrega Sanabria.

Algunos impresos de Juan Pablos se han exhibido pero con la digitalización llegarán a un público mucho más amplio. “El punto esencial del proyecto es darle la difusión como colección, creemos que estará listo para finales de este año”.

Reescribiendo la historia

En 1539, cuando Juan Pablos salió de Sevilla acompañado por su esposa Jerónima Gutiérrez y por dos operarios -un prensista negro llamado Pedro y un cajista, Gil Barbero-, para instalar en la Nueva España la primera imprenta de América, comenzó la larga historia del libro en México que ha sido muy estudiada por investigadores nacionales e internacionales, especialmente los textos del siglo XVI.

María Isabel Grañén Porrúa, estudiosa del impreso mexicano del siglo XVI y autora del libro Los grabados en la obra de Juan Pablos, ha catalogado 45 libros impresos por Juan Pablos, la mayoría con grabados, que se encuentran en archivos y bibliotecas de todo el mundo.

Sanabria asegura que “Juan Pablos, tanto como editor a nombre de Juan Cromberger como a título propio, editó 35 títulos en México”, de los cuales 24 forman parte del fondo reservado del Tec.

Y es que la Biblioteca Cervantina tiene la más importante colección de impresos mexicanos del siglo XVI, son 63; igual cantidad de obras posee la John Carter Brown Library de la Brown University.

Lo confirma la investigadora de la UNAM, Rosa María Fernández de Zamora en su libro Los impresos mexicanos del siglo XVI: su presencia en el patrimonio cultural del nuevo siglo, donde documenta 124 impresos originales, del siglo XVI, de impresores como Juan Pablos -a nombre de Juan Cromberger y a título personal-, Pedro Ocharte, Antonio de Espinosa, Pedro Balli y Melchor Ocharte.

En ese trabajo, la doctora en bibliotecología documenta el destino que han tenido dichos impresos, título, autor, año de impresión, cuántos son obras únicas, cuáles son los hallazgos y cuántos ejemplares existen de cada uno.

No se sabe cuántos impresos hizo Juan Pablos; se sabe que fueron pocos, pues murió muy pronto, en 1560, que pasó por periodos de penuria por conseguir papel y tinta, y que la primera imprenta de América estuvo en riesgo de desaparecer cuando murió Cromberger en 1540, a un año de la llegada de Juan Pablos a América.

Esas joyas que han sido tesoros de bibliófilos como Joaquín García Icazbalceta, José Toribio Medina, Genaro García y Salvador Ugarte tienen distinto paradero como la Biblioteca Cervantina del Tec de Monterrey, el Archivo General de la Nación, el Archivo Histórico del DF, la Biblioteca Nacional de México, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Estudios Históricos Carso.

Y en varios archivos y bibliotecas del extranjero, como el Archivo General de Indias, el Archivo General de Protocolos de Sevilla, la Biblioteca John Carter Brown, la Biblioteca Británica y la Nacional de Madrid.

Piezas en la casa del impresor

Lo que sí se sabe es cuál fue el último de Pablos, Manuale Sacramentorum secundum usum eclesiae Mexicanae, un libro que María Isabel Grañén describe como “el libro más bello salido de la primera imprenta mexicana”, del que hay sólo dos ejemplares, uno en la Biblioteca Británica y otro en la Colección Nattie Lee Benson, en la Universidad Texas.

En tanto, la obra más antigua que se conoce y han podido consultar es el Manual de adultos, impreso en 1540, pero sólo se han localizado dos hojas que se conservan en la Biblioteca Nacional de España.

Grañén Porrúa dice que Juan Pablos usó material viejo como las imprentas sevillanas en siglo XV. “Podemos ver cómo él fue usando los grabados, cómo fue poniendo las orlas, cómo las retocó, cómo el grabado se gastaba y lo volvió a hacer. Se ve cómo hay influencia del trabajo elaborado en Sevilla que está en los impresos novohispanos y cómo de pronto hay sorpresas, grabados muy bellos a partir de 1553”.

Otras obras de gran belleza, dice Rosario Paez, jefa del Departamento del Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México, son Recognitio summularum y la Dialectica resolutio, de Fray Alonso de la Veracruz, impresos por Pablos en 1554 y que son los impresos más antiguos de los cinco que resguarda esa institución.

“Es un trabajo precioso, con carátula a una tinta, grabados de alegorías y en ellas la referencia clara de los impreso de la época, que debían tener una imagen alusiva a la orden a la que pertenece el autor, en este caso de Fray Alonso. Están impresos a dos columnas, las letras capitulares muy bien elaboradas, el papel hecho de algodón”.

Paez afirma que Juan Pablos, como impresor independiente, no tuvo gran producción, pero su mérito fue haber sido el primer impresor, no la gran producción que haya generado, “enfrentó problemas de papel, no tenía para comprarlo”.

¿Incunables americanos?

Sobre si son o no incunables los impresos mexicanos del siglo XVI, aún hay polémica; Sanabria dice que lo son y como tal fueron inscritos como Memoria del Mundo por la UNESCO en 2005 en el rubro Incunables americanos. Libros impresos en México en el siglo XVI.

“El término incunable viene de cuna, cuando se inventa la imprenta en el siglo XV, los incunables son los primeros libros que salen de allí, el incunable es europeo porque la imprenta se inventa en Europa, estas producciones de Juan Pablos y De Espinosa no son incunables, son libros mexicanos antiguos”, dice Paez.

Agrega que la Biblioteca Nacional de México tiene la más rica colección de libros incunables en el país: 160 impresos desde 1467 hasta 1500, pero todos son libros europeos que llegaron a México.

Con todo, los impresos mexicanos del siglo XVI, incluidos los de Juan Pablos, son verdaderas joyas y orgullo de las instituciones universitarias e históricas que los resguardan, “son el orgullo de cualquier coleccionista”, dice Sanabria.

Incluso, Manuel Ramos Medina, director del Centro de Estudios Históricos Carso, afirma que son joyas que no es tan fácil que un coleccionista particular tenga, que ya no están al alcance de nadie.

Ellos cuentan con tres de las obras de Juan Pablos y un total de 17 impresos del siglo XVI, que son parte de sus joyas más preciadas y tienen tanto valor histórico que han hecho facsimilares de algunos.

Fuente: El Universal

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Los legisladores porteños aprobaron crear una Comisión Clasificadora ad honorem para que se trate el destino del material perteneciente al respectivo acervo bibliográfico. La Comisión deberá clasificar el material según cinco categorías: obsoleto, deteriorado o dañado en forma irreversible, excesivo, hurtado o no devuelto u otra eventual categoría.

Se sancionó este jueves por la tarde una ley que tiene por objeto crear un mecanismo para la gestión del Material Bibliográfico y Documental en desuso de las Bibliotecas dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La norma exceptúa el material bibliográfico tesoro y de valor histórico – patrimonial.

A esos efectos, se creó una Comisión Clasificadora ad honorem con un representante del Ministerio de Cultura, otro del Ministerio de Educación, tres por la Legislatura -Comisiones de Comunicación Social, de Cultura y de Educación- los responsables directos de las Bibliotecas, “sólo en las reuniones en las que se trate el destino del material perteneciente al respectivo acervo bibliográfico”, un representante de la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina -APGRA- y un docente de la Tecnicatura Superior en Bibliotecología del Ministerio de Educación del GCABA.

La Comisión deberá clasificar el material según cinco categorías: obsoleto, deteriorado o dañado en forma irreversible, excesivo, hurtado o no devuelto u otra eventual categoría. Además, cada biblioteca podrá “dar de baja por hurto o no devolución en forma anual, sin que las mismas sean imputadas a responsabilidad del personal de la biblioteca” no más de 0,5 % del acervo bibliográfico, en el caso de las bibliotecas dependientes del Ministerio de Cultura; 2 % de los libros u otros documentos de referencia a ser consultados en la sala de la biblioteca escolar o especializada de cada establecimiento educativo de gestión estatal dependiente del Ministerio de Educación; 2 % de los libros u otros documentos especializados en las mismas salas, y 10 % de los libros de lectura general, literatura, recreación y material de divulgación, también de las mismas bibliotecas, destinados a préstamo y uso por parte de docentes y alumnos. Esto, siempre que no supere las 300 unidades fijas. Por otra parte, la norma establece criterios para el destino del material, reubicación, preservación y donaciones.

La ley, que tiene por objeto remover un obstáculo denunciado con firmeza y en forma reiterada por los funcionarios y responsables de las bibliotecas, se sanciona en el año en que la Ciudad de Buenos Aires ha sido destacada por la UNESCO como la Capital Mundial del Libro 2011. El proyecto es autoría de la diputada Diana Martínez Barrios (PRO) y tuvo dictamen favorable de la Comisión parlamentaria de Comunicación Social.

Fuente: Noticias Urbanas

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