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Archive for 19/05/11


Equipo de CCINFO

La palabra amistad deriva del griego: “a” sin, y “ego” yo. Por lo tanto, cuando hablamos de amistad hacemos referencia a compromiso, a protección. Nuestro amigo es un reflejo de nosotros mismos. Al cuidar a nuestros amigos, nos estamos cuidando a nosotros mismos, ya que como seres sociales, necesitamos mantener un contacto directo e íntimo con algunas personas.

En los trabajos, por lo general, no existen las amistades, hay superiores, compañeros, subalternos. ¿Por qué afirmamos esto? Por qué generalmente, nuestros amigos son aquellos que hemos conocido en la infancia, en la adolescencia, en la juventud, siempre relacionados con nuestra vida escolar y académica. Y si hacemos amigos en el trabajo, éstos tienen que entender, igual que nosotros, que un amigo verdadero no pone en riesgo nuestra situación laboral.

¿Qué deberíamos hacer si trabajamos con algún buen amigo y nos enteramos que será despedido? ¿Debemos alertarlo? ¿Tenemos que sugerirle alguna estrategia para evitar el despido?

También tenemos que evaluar cuál es nuestra situación. ¿Cómo hemos averiguado que será despedido? Si le contamos, ¿corremos riego de seguir con la misma suerte? Estamos ante una situación crítica, como se suele decir, estamos entre la espada y la pared.

Lo primero que debemos hacer es mantener la cabeza fría y analizar la situación y las posibles variantes. Es tiempo, quizá, de que piense un poco en usted mismo. ¿Cuál es su situación financiera y familiar? ¿Qué pasará con usted y su familia si pierde su empleo? ¿Qué edad tiene? ¿Puede conseguir con relativa facilidad un nuevo empleo? ¿Tiene algo en vista?

Por otra parte, ¿este amigo ocupa el puesto adecuado para sí y para la institución en la que trabaja? ¿Tiene oportunidades de encontrar un empleo más adecuado? ¿Ha cuidado y valorado su empleo? Quizá no es la persona ideal para ese puesto, quizá no le ha interesado mantenerlo. Es probable que sea un buen profesional, pero no comparte los valores institucionales, o no está trabajando en el sector adecuado a sus competencias.

Es bueno que si existen rumores y la persona los escucha no trate de levantarle el ánimo diciéndole que son sólo rumores sin fundamento. Tampoco trate de predisponerlo contra la institución. Ninguna de estas posturas será beneficiosa para ambos.

Después de analizar la situación con la máxima frialdad posible es más que probable, no obstante a toda lógica, que le cuente a su amigo cuál es la situación. Es el momento, además, de ayudar a su amigo, de tal manera que éste no se deje llevar por impulsos sino por su raciocinio.

Es importante que comprenda, tanto que la decisión sea justa o injusta que hay los superiores están evaluando la posibilidad de despedirlo. Es el momento de ayudar a su amigo a realizar un análisis de todas las opciones posibles. A veces, se pueden hacer ciertos cambios que le permitan salvar su empleo, pero de no ser así, será bueno para su amigo saber que intenta ayudarlo a comprender la realidad y a superar este mal momento, pero sobre todo, fortalecerse para enfrentar no sólo el despido sino el período del desempleo, así como el de búsqueda de un nuevo trabajo.

Es necesario que como buen amigo lo ayude a comprender el por qué de esta decisión, de modo que en un futuro empleo no le vuelva a ocurrir vivir una situación de esta naturaleza.

Es positivo ayudar a un amigo, sin embargo, si sabe que no es un buen nadador no le conviene tirarse al agua. No es beneficioso arriesgar la vida laboral si a la vez no se cuentan con instrumentos y estrategias suficientes y adecuadas para ayudar a su amigo y a sí mismo.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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