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Archive for 30 mayo 2011


Lic. Patricia Allendez Sullivan

Todo trabajo de investigación debe tener un buen titulo que describa de manera adecuada el contenido del documento. El título debe caracterizarse por ser claro, preciso y breve.

A continuación deben listarse el o los autores, o sea, aquellos que asumen la responsabilidad intelectual del documento. El orden de los nombres se relaciona con el nivel de participación de los mismos en la concreción del documento.

Un documento formal tiene una tabla de contenido en la que se señalan las secciones en las que se divide el documento. Proporciona la referencia de la página en la que aparece cada sección y subsección.

Es bueno contar con un resumen, para que el posible lector pueda interiorizarse de qué trata el documento y si cumple con las expectativas mínimas como para dedicarle tiempo a su lectura. Junto con éste es deseable incluir un par de palabras clave que permiten completar la descripción del documento.

Todo escrito se inicia con una introducción en la que el lector comience a comprender la temática desarrollada y la estructura que conformará el contenido del documento. La introducción debe informar la naturaleza del problema a desarrollar, justificar la necesidad de referirse a dicho tema, indicar las preguntas que guían el proceso de investigación, los objetivos a alcanzar, la hipótesis ha demostrar.

Toda investigación comienza con un punto de partida o problema a investigar. Consideramos que un problema es la pregunta con qué se inicia una investigación, ya que es necesario encontrar una solución para la misma. También es necesario justificar la necesidad de llevar a cabo la investigación. Toda investigación debe fijar una meta, la cuál da como resultado la formulación de objetivos, los cuáles se redactan empleando un verbo activo de la acción en infinitivo. Deben estar escritos con claridad cubriendo diferentes aspectos del problema a investigar.

La hipótesis es una explicación formulada como suposición o conjetura destinada a ser comprobada por medio de hechos. Toda hipótesis se caracteriza por su generalidad, especificidad, referencia empírica, comprobabilidad, refutabilidad, referencia a un cuerpo de teoría y operacionalidad.

Los antecedentes o el estado de la cuestión interioriza al lector sobre los resultados de estudios previos relacionados con la problemática de la investigación.

El marco teórico consiste en ubicar al lector en diversos aspectos de la problemática que se deben analizar.

La metodología aplicada se relaciona con el tipo de investigación que se realizará: cuantitativa, cualitativa, describir las variables empleadas, el tipo de instrumento que se utilizó para recolectar la información.

El análisis de resultados permite mostrar al lector de manera clara, detallada, ordenada, concisa, los resultados obtenidos, ofreciendo un análisis de los mismos por medio de una tabla o de gráficos, que permitirán al lector conocer dichos resultados.

La conclusión y recomendaciones expresan el pensamiento de o de los autores y sus hallazgos. Todo se relaciona con la hipótesis y objetivos expresados al inicio del trabajo.

Finalmente, la bibliografía lista las obras consultadas durante la investigación. La misma puede incluirse la finalizar cada capítulo o al final del documento.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Una muestra de este archivo que está organizando la Consultora de Ciencias de la Información.

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En declaraciones a LA REPUBLICA, el director de la Biblioteca Nacional, el escritor Carlos Liscano, informó que la actividad central de esta celebración será el simposio “La Biblioteca Nacional del Uruguay en el siglo XXI: actualidad y desafíos”, que se desarrollará entre el miércoles 25 y el viernes 27 inclusive y contará con la participación de especialistas extranjeros.

El encuentro se inaugurará el 25, a las 18.00 horas, en el Paraninfo de la Universidad. La ceremonia de apertura será encabezada por la subsecretaria de Educación y Cultura, María Simón, el director de la Biblioteca, Carlos Liscano, y el pro rector de la Universidad de la República, Luis Calegari.

Nuestro interlocutor precisó que “esta es la primera vez que se convoca un encuentro de esta magnitud”, explicando que la iniciativa fue producto de un intercambio de ideas con el director de la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines, Mario Barité, y otros expertos en la materia.

La idea es analizar y debatir qué biblioteca pública se necesita, en respuesta a un presente signado por el auge de las tecnologías de la información y la globalización del conocimiento.

En esa línea de pensamiento, Liscano se refirió concretamente a la tarea de digitalización que se está realizando en la biblioteca, a los efectos de mejorar los servicios y permitir un mejor acceso del público al profuso patrimonio que atesora el centro cultural.

Cabe recordar que la Biblioteca Nacional dispone de más de 900.000 libros, además de valiosos documentos, archivos, manuscritos, mapas, fotos, grabados, ejemplares de prensa y piezas de arte, todos de singular valor histórico y testimonial.

Carlos Liscano inscribió esta nueva celebración en el marco del bicentenario del comienzo de la gesta independentista, recordando que la primera biblioteca pública fue fundada en 1816 ­ en un tenso escenario de conflictos bélicos- antes incluso del nacimiento de nuestro país como nación.

El jerarca resaltó particularmente el perfil eminentemente académico de la prestigiosa institución que dirige, poniendo particular énfasis en las actividades de investigación y generación de conocimientos al servicio de la comunidad.

Al respecto, consignó que recientemente se recibió la donación del archivo personal del escritor José Pedro Díaz y de la poeta Amanda Berenguer ­fallecida el año pasado- que se incorporará al acervo de la biblioteca. Un equipo de investigadores está trabajando en el ordenamiento y selección del material.

Respecto a los nuevos servicios que ofrece la Biblioteca Nacional, Liscano informó sobre la nueva modalidad de préstamos a distancia, dirigida a docentes y estudiantes de profesorado y magisterio del interior, que suman más de 13.000.

Nuestro entrevistado añadió que, por el momento, habrá un catálogo específico, que permitirá acceder a libros y documentos de alto valor histórico, indispensables para las actividades de formación e investigación de los educadores. El costo de envío corre por cuenta de la institución.

En torno a la planta física de la biblioteca, dijo que se continuará trabajando en su mejoramiento y que se prevé la construcción de una rampa de acceso sobre la avenida 18 de Julio, con el propósito de facilitar el ingreso de personas con discapacidades y de optimizar el perfil de inclusión social.

Finalmente, Carlos Liscano reflexionó que la idea es que “la población comience a sentir a la biblioteca como algo propio”.

Fuente: LR21

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Lic. Leonor Nayar

La declaración Universal de los derechos humanos, de 1948 y actualizada en 1998, proclama en su artículo 19:

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.“1
En una sociedad globalizada hay mayores oportunidades de intercambios culturales. Las bibliotecas del mundo reciben consultas de diversos usuarios, inmigrantes o sus descendientes, que buscan todo tipo de documentos en sus lenguas madres.

Lamentablemente, hay algunas barreras en el acceso a la información, por ejemplo, los gobiernos juegan un rol importante en la clasificación de los documentos que pueden o no ser consultados por el público. ALA (American Library Association) ha tomado una posición muy precisa respecto a la censura a la que define como no sólo la eliminación o escisión de partes de materiales publicados sino como los esfuerzos por alejar, prohibir, suprimir, proscribir, quitar o restringir el acceso a materiales. Además, considera que las bibliotecas deben tener disponible en sus acervos una gama amplia de visiones y expresiones, incluso aquellas que son poco ortodoxas o impopulares para la mayoría.

La censura contempla la restricción de acceso por inclusión en colecciones reservadas, hasta la decisión de no adquirir determinados materiales. En realidad, cada biblioteca tiene algunos sesgos, propios de las personas que se ocupan de la selección de materiales a incluir, esto ocurre, por que muchas veces nos olvidamos que somos profesionales y permitimos que pese nuestra propia ideología, la que es contraria a la inclusión de materiales que están en contra de la misma, y no pensamos que todos podemos opinar de una manera contraria y que incluso para decidir apoyar una u otra facción, previamente es necesario un acercamiento a diferentes ideas que nos permitan decidir libremente nuestro sistema de creencias políticas, religiosas, éticas, filosóficas, etc.

Por ese motivo, también la IFLA menciona la necesidad de poner a disposición de los usuarios una amplia variedad de materiales, reflejando la pluralidad y diversidad de la sociedad y asegurar que la selección y disponibilidad de materiales de biblioteca y servicios son gobernadas por consideraciones profesionales y no por opiniones personales de perspectivas políticas, morales y religiosas.

Además, es necesario que, como profesionales, podamos garantizar la privacidad de nuestros lectores en relación a sus gustos lectores, ya que eso permite un buen funcionamiento de la biblioteca, junto con la protección de la privacidad a la que cada ciudadano tiene derecho.
Las bibliotecas deben ocuparse de garantizar el acceso a recursos documentales diversos a usuarios multiculturales y convertirse, así, en agentes productores de cultura por medio de la paridad participativa.

Las bibliotecas no pueden discriminar documentación ni usuarios por motivos políticos, religiosos, de orientación sexual, cultural, étnica, lingüística o de alguna otra especie.

Los bibliotecarios deben comportarse como verdaderos profesionales de la información y permitir el acceso y albergar en sus colecciones todo tipo de material que represente las ideas o expresiones culturales de la humanidad.

1Declaración Universal de Derechos Humanos. Consultado en:http://www.un.org/es/documents/udhr/

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Las bibliotecas utilizan twitter, mensajes de texto por celular y aplicaciones de los teléfonos de usos múltiples como parte de su modernización orientada a los usuarios de la era digital, los cuales consideran los ficheros tan anticuados como las máquinas de escribir.
Esas instituciones al parecer han logrado salir adelante en sus esfuerzos por adaptarse y mantener el ritmo de la actualización tecnológica de sus usuarios.

Desde que estos lugares emprendieron su renovación frente a la generación del iPod, miles de entusiastas de la música han descargado gratis canciones de los sitios que ellas tienen disponibles.

Debido al incremento de las personas dedicadas al estudio y la lectura que tardan meses para desconectarse de los aparatos inalámbricos de lectura, estas instituciones minimizan la idea de que el Internet las convierta en sitios olvidados, con estantes de libros cubiertos de polvo.

“La gente tiende a tener esta versión anticuada de las bibliotecas, de que sólo tienen dentro libros y microfichas”, dijo Hiller Goodspeed, diseñador gráfico de 22 años, en Orlando, Florida. Goodspeed utiliza una aplicación del iPhone para el Sistema de Bibliotecas del Condado de Orange a fin de descubrir cintas extranjeras.

Según las estadísticas nacionales más recientes que difundió la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos, las visitas a esa institución y las solicitudes de materiales aumentaron casi un 20% de 1999 a 2008.

Desde entonces, los expertos afirman que la tecnología ha mantenido el impulso de las visitas personales, las solicitudes de materiales y su aprovechamiento.

“También hace que la gente vuelva a la biblioteca, personas que tal vez se hubieran quedado con la idea de que la institución fue irrelevante para ellas”, dijo Chris Tonjes, director de tecnología de la información en la biblioteca pública en Washington, D.C.

Durante años, los sistemas de estos lugares han facilitado acceso gratuito a la web y han prestado películas y fonogramas musicales. Tienen un buen acervo sincronizado con los avances tecnológicos antiguos, desde discos de vinil a cintas VHS.

“Las bibliotecas públicas siempre han tenido competidores”, dijo Roger Levien, asesor de estrategia en Stamford, Connecticut, y quien también es miembro de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos. “Siempre ha habido librerías. Estoy seguro que encontrarán formas para adaptarse (a la era digital)”.

Ahora, el campo digital va en expansión: el 82% de las más de 16,000 librerías públicas de Estados Unidos tienen conexión inalámbrica a la red, comparado con el 37% de hace 4 años, según la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos.

Desde la llegada de la recesión, aumentaron las personas que acuden a estas estancias para navegar por la web y probar aparatos digitales.

En Princeton, Nueva Jersey, 44 personas aguardan para que les presten Kindle, un sistema que permite la lectura de libros digitales.

Roya Karimian, de 32 años, leyó las páginas digitales precargadas del libro “Little Women” (“Mujercitas”) tras pasar dos meses en la lista de espera. “Ya lo leí, pero quiero experimentar la lectura del título con Kindle”, señaló Karimian.

Un número cada vez mayor de bibliotecas han abierto sitios de red móvil y aplicaciones para teléfonos de usos múltiples, dijo Jason Griffey, autor del título “Mobile Technology and Libraries” (“Tecnología móvil y bibliotecas”). Nadie lleva la cuenta de exactamente cuántas, pero un estudio reciente de una aplicación de iPhone mostró que son al menos 12 públicas.

La Biblioteca Pública de Grandview Heights, en la zona suburbana de Columbus, Ohio, invirtió 4,500 dólares, un tercio de los recursos que destina a discos compactos, para permitir a los usuarios acceso a canciones de artistas, desde Beyoncé a Merle Haggard, mediante el servicio de descarga de música llamado Freegal.

Los servicios en línea perfilan a la tecnología como un medio más barato para impulsar la difusión de los materiales en los acervos bibliográficos.

La Biblioteca Pública del Condado Cuyahoga, cerca de Cleveland, despidió 41 empleados y redujo los horarios de trabajo tras una baja de 10 millones de dólares a su presupuesto. No obstante mantiene una cuenta en twitter y envía mensajes cortos a los teléfonos celulares de sus usuarios para avisarles que está a punto de vencer la fecha de un material.

Fuente: CNN Expansión

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