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Archive for 28 febrero 2011


En un mundo donde la información se ha convertido en uno de los bienes más preciados para el crecimiento económico, social y cultural de los países, la Biblioteca Nacional del Paraguay podría cumplir un rol central. En ella se resguardan valiosos datos de nuestra historia referentes a distintos ámbitos. Por esta razón, la institución se convierte en el sitio ideal para iniciar una expedición al pasado y recorrer 200 años de acontecimientos, asegura la directora Zayda Caballero.

Pese a la irrupción de las nuevas tecnologías, las bibliotecas continúan siendo una pieza crucial tanto en los sistemas de educación como en el campo de la investigación. La Biblioteca Nacional del Paraguay, responsable de la adquisición y conservación del patrimonio documental editado en el país y en el extranjero sobre temas nacionales, adquiere real importancia en vísperas del Bicentenario.

Esta institución fue creada por ley del 21 de setiembre de 1887 y depende de la Dirección General de Archivos, Bibliotecas y Museos, de la Secretaría Nacional de Cultura. Su misión es promover la adecuada preservación de las colecciones, como también propiciar el fácil acceso a la información contenida en textos y periódicos.

En la “era de las tecnologías de la información y comunicación” la Biblioteca Nacional busca aggiornarse a los nuevos tiempos, sin alejarse ni descuidar su versión clásica que se aferra al papel de los libros de texto.

La directora Zayda Caballero sostiene que este año, por la celebración del Bicentenario, la Biblioteca Nacional espera más que nunca que los ciudadanos se acerquen a la institución, conozcan los servicios y la hemeroteca. “Hay libros antiguos fascinantes, pero también contamos con lo más nuevo editado en el Paraguay”, indicó.

Entre los libros más antiguos se encuentra Genealogía de los Reyes Católicos publicado en Madrid en 1596. De los libros que tratan sobre el Paraguay existe un ejemplar de Petri Francissi Charlevoix, editado en Génova en 1779; la primera edición de 1835 impresa en Buenos Aires de la Historia del descubrimiento del Río de la Plata escrita por el paraguayo Rui Díaz de Guzmán, o la revista paraguaya La Aurora de 1860.

Según Caballero, los usuarios son por lo general estudiosos o investigadores nacionales y extranjeros, estudiantes de colegio y universitarios de carreras como historia, periodismo, filosofía y letras. La institución abre sus puertas de lunes a viernes de 07:00 a 18:00.

“Como sociedad tenemos el desafío de romper con el estereotipo de que los libros y la lectura son aburridos y enseñar a disfrutar de la lectura. Es difícil, pero no imposible”, asegura.

“En Paraguay, más que preocuparnos si internet reemplazará a los libros, debemos trabajar mucho para que la gente, primero, aprenda a leer. A veces me piden que les recomiende un libro, y siempre digo que debemos leer todo lo que cae en nuestro poder: un tríptico, una revista, si compró un medicamento leer por ejemplo el prospecto. Siempre habrá un dato, una información, algo para aprender. Si pudieran leer periódicos todos los días sería ideal, porque instruye mucho”.

Agregó que la mayoría de los paraguayos no lee o no retiene la información. “Pasan treinta años por una misma calle y si alguien les pregunta cómo se llama, probablemente la respuesta será: ‘Y no sé’. Sabe que en esa calle hay un árbol, un bar, pero no sabe el nombre de la calle porque nunca leyó el cartel”.

Colecciones

La base de la Biblioteca Nacional tiene sus orígenes en la colección de la primera Biblioteca Municipal, cedida por el Municipio de Asunción en 1891. En 1913 se adquiere la Biblioteca Paraguaya de Enrique Solano López, por Decreto 568.

Por Ley 877 del 27 de enero de 1927 se logra adquirir la Biblioteca Americana de Juan Silvano Godoy, cuya compra se finiquitó el 9 de agosto de 1939.

Otras colecciones son las de Eduardo V. Haedo y Enrique de Gandía. En 1997 se obtuvo la colección de libros, manuscritos y diarios del escritor Juan E O’Leary.

Además de las colecciones de libros, la Biblioteca cuenta con registros, gacetas, anuarios, revistas y periódicos en los que se encuentran informaciones sobre la historia política, social y cultural del país que datan de 1752. Los periódicos microfilmados y digitalizados van de 1842 a 1900.

En el 2010 recurrieron a la biblioteca 3.385 usuarios y se movilizaron 51.521 materiales. “Lo que más se consulta son los periódicos, y entre los libros, los referentes a materias como historia, literatura, y vida y costumbres del Paraguay”, señala.

En cuanto a los volúmenes, la biblioteca tiene 30.600 libros, mientras que la colección de periódicos asciende a 250.000 ejemplares. “El tamaño de nuestra Biblioteca Nacional es pequeño comparado con el de otras similares del mundo. El estándar dice un millón de libros para una biblioteca de categoría nacional. Sin embargo, esos estándares son relativos porque hay que ajustarse a la realidad del país, la cantidad de publicaciones que edita”.

Según Caballero, el reto de este año es publicar por primera vez el catálogo de los textos nacionales. Se está trabajando en la carga de datos, cotejando fichas con libros existentes: “Al asumir como directora, hace dos años, hice una redistribución de tareas y me aboqué a la organización de la colección que estaba bastante dispersa. La verificación de toda la colección es un trabajo lento que aún no ha concluido”.

Un logro importante para la Biblioteca fue la reciente instalación de potentes acondicionadores de aire en los distintos salones del edificio. “Estos equipos son indispensables para que se mantenga una temperatura constante y así evitar el deterioro de los libros y también los archivos digitalizados o microfilmados”, indica Caballero.

Interés por Paraguay

En el 2010 la Biblioteca tuvo 28 investigadores extranjeros, provenientes de Europa y el Mercosur. “Vienen a consultar las obras y documentos porque preparan sus tesis sobre temas nacionales nuestros. Por ejemplo, una francesa estaba haciendo una tesis sobre el papel que desempeñó el diario Patria en la época de Alfredo Stroessner”.

Otro caso es el del investigador alemán Gunter Khale, que publicó en 1962 la tesis “Origen y fundamentos de la conciencia nacional paraguaya”, que se tradujo y publicó en Paraguay recién en 2005. El texto es producto de la investigación realizada tanto en la Biblioteca como en el Archivo Nacional.

Fuente: ABC

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Lic. Leonor Nayar

El bibliotecario escolar entre sus funciones, debe encargarse de mostrar a los estudiantes como funciona la biblioteca, qué puede esperar de ella y escuchar todas sus sugerencias, tratando de implementar aquellas que considera valiosas para el normal funcionamiento del lugar.

La formación de usuarios en la escuela es el medio para desarrollar habilidades de información que deben integrarse y aplicarse al desarrollo de los procesos de pensamiento. Esta formación sienta las bases de la “educación documental” que dotará al estudiante de estrategias útiles y efectivas que empleará durante toda su vida.

Esta formación documental se realiza a través de una serie de actividades como conocer y situar la biblioteca escolar así como sus diferentes áreas; utilizar y diferenciar los soportes, el plan de ordenación de los documentos, la clasificación utilizada por la biblioteca y el catálogo, y aprender a localizar la información en los libros, sus índices, etc. y los materiales de referencia.

El bibliotecario escolar junto con el maestro del aula debe ocuparse de incentivar las habilidades lectoras de los niños, orientarlos en la elección de títulos, intercambiando impresiones sobre las lecturas, y ayudando a formar y encontrar objetivos para la lectura.

En este año tan especial, en que María Elena Walsh nos ha dejado, podemos realizar proyectos de lectura relacionados con su abundante producción.

Los programas de animación a la lectura deben ser pensados en los niños de acuerdo a su edad, nivel cultural (hay que tener en cuenta las minorías culturales), los valores de la escuela, sino se corre el riesgo de fracasar.

Para que los niños sientan interés por la biblioteca una buena estrategia que facilita el acceso a la información es la realización de una visita guiada al inicio de cada ciclo lectivo, mostrándoles a los niños todas las nuevas adquisiciones.

La observación es el primer aprendizaje para el niño ya que comienza a comprender como puede obtener información. También le permite compartir con el docente un espacio diferente al de aula, descubriendo que la biblioteca es un ambiente en el que también puede aprender, pero que además, le ofrece material recreativo que puede compartir con sus amigos.

La formación de usuarios escolares debe contemplar el uso de todos los materiales que existen en la biblioteca como:

* La videoteca con sus nuevas adquisiciones.
* El televisor y el equipo de DVD como instrumentos de aprendizaje además de recreativo.
* Equipo de audio que le permite escuchar grabaciones musicales o testimonios orales en buena calidad.
* El empleo del catálogo .
* La ludoteca con diversos juegos que pueden emplear durante el recreo o en algunas horas libres.
* La colección de literatura recreativa.
* La colección de referencia.
* Los manuales de estudio.
* La mapoteca.
* El uso de las PC conectadas a Internet y toda la gama de posibilidades de buscar y encontrar información relevante para sus estudios y también para su recreación.

La información que se brinda en estas visitas debe ser graduada desde jardín de infantes en adelante.

Antes de finalizar esta visita que permite el contacto del estudiante con la biblioteca y el personal del lugar, el bibliotecario puede leer algún cuento, seleccionado teniendo el grupo de estudiantes que está de visita. Antes de que los niños se retiren, se les puede entregar algún folleto con los datos de la biblioteca, como horarios, nombre del personal, colecciones disponibles, uso del catálogo, reglamento, etc.

También se puede invitar a los padres a visitar la biblioteca, aprovechando este momento para pedirles su colaboración para continuar con la reposición y adquisición de material de estudio y recreativo para sus niños.

Siempre, es necesario contar con un buen plan de marketing para atraer a padres y estudiantes.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Rezagadas en ocasiones, las bibliotecas públicas luchan como Quijotes para capturar público y adaptarse al mundo digital

Por Carmen Graciela Díaz / Especial El Nuevo Día

Cada libro tiene un alma. En realidad, más de una, si contamos que entre las páginas habitan las almas de quienes las leyeron. Lo garantiza uno de los personajes de “La sombra del viento”, novela en la que Carlos Ruiz Zafón recrea un cementerio de libros olvidados. Pero vale preguntarse qué ocurre si el sitio donde se encuentran guardados los libros no recibe visitas.

Distante de esa ficción y muy adentro de la realidad, las bibliotecas públicas combaten la noción de convertirse en cementerios poblados de libreros sin recorrer. En el País, muchas de estas instituciones libran singulares batallas ante la entrada de una era digital que parece anteponerse al propio acto de pensar y de políticas públicas que tienden a ignorarlas.

“Existe un cambio de paradigma respecto a la función de la biblioteca pública. Y la única manera en que cumplirán con su misión de cara a los desafíos será en la medida en que se posicionen como entes de inclusión digital”, detalla la doctora Ada Myriam Felicié Soto, directora de la Biblioteca de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras.

Atender esta realidad es justicia social -elabora la autora del libro “Biblioteca pública, sociedad de la información y brecha digital”- porque, “en muchos casos, la biblioteca pública constituye la única vía para que un ciudadano pueda acceder a tecnologías como internet”. No obstante, para ello las bibliotecas deben aclimatarse a las demandas informáticas actuales.

Un caso que lo ha logrado es la Biblioteca Pública Municipal de Loíza. Luis Daniel Pizarro, director de la institución, expone que “el internet es indispensable”. “El gran porciento de nuestros usuarios ha comenzado a utilizar la tecnología casi exclusivamente. Ya la referencia impresa es algo que ha entrado casi en desuso”, afirma. Pese a eso, Pizarro observa que las fuentes impresas son esenciales en la biblioteca y que por eso han tratado de mantener una colección que atienda las necesidades básicas de los usuarios.

El desinterés también puede afectar la subsistencia de estas casas de libros. No es extraño observar que en varios pueblos del País muchas bibliotecas han quedado rezagadas de la gesta pública. “A diferencia de otros países, en Puerto Rico no existe una cultura de biblioteca pública. Aún no se ha generado una conciencia de la importancia de la biblioteca para la formación de los ciudadanos”, declara Felicié.

“Desgraciadamente no todos los dirigentes ni alcaldes piensan igual”, opina Gladys Gallardo Janer, directora de la biblioteca Dra. Pilar Barbosa de Bayamón.

Sin embargo, la reivindicación del espacio bibliotecario podría originarse en la medida que estos centros estén a la vanguardia en su colección y sus trabajadores sean mediadores entre el mundo digital y el del papel. Por tal motivo, Felicié y Gallardo coinciden en que es necesario mejorar el equipo tecnológico y adquirir recursos informativos confiables.

Tras repasar la historia de la biblioteca de Loíza -que se constituyó en el 1995 bajo la supervisión del Departamento de Educación (DE), pero en el 2006 adoptó su identidad electrónica-, Pizarro indica que, en el 2000, las bibliotecas se ceden a los municipios a la luz de un convenio de vinculación. “La idea inicialmente atractiva no resultó como se esperaba porque lo único que permaneció en la biblioteca de parte del DE era el maestro bibliotecario”, explica Pizarro.

“Nos encontramos con que muchas se quedaron con personal municipal que no estaba adiestrado, con muchas ganas de trabajar y mucha energía, pero no tenían esas herramientas”, especifica. Felicié reclama “que algunas bibliotecas se mantienen en una especie de limbo entre el DE y el municipio”.

Esa incertidumbre ha desembocado en que “personas sin peritaje en bibliotecología están tomando decisiones importantes respecto a los servicios de información”, reitera. Las generaciones de hoy, compuestas en gran medida por niños y jóvenes que nunca han utilizado una enciclopedia de papel, también presentan un abanico de desafíos para el bibliotecario del siglo XXI.

Gallardo narra que “ellos lo cogen todo de internet y a mí me preocupa porque se creen que porque salga en el internet es bueno. No saben evaluar la información que encuentran, la imprimen, pero no saben ni qué imprimieron, ni quién lo escribió”.

Mas estas coyunturas pueden transformarse en aliadas si las bibliotecas reconfiguran su papel ante la modernización. Felicié indica que las bibliotecas de hoy lograrán sus cometidos una vez “integren y adapten las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, […] se adecuen a los cambios sociales y se focalicen en las necesidades e intereses particulares de las personas”.

Precisamente, la biblioteca pública-municipal de Bayamón, Dra. Pilar Barbosa, se ha volcado en fusionar la tradición y la modernidad desde su fundación en el 2000 bajo la administración de Ramón Luis Rivera, padre.

Un estudio determinó -según Gallardo- que se debían ofrecer servicios para niños, personas con discapacidad y envejecientes, entre otros sectores del tejido social. Por tal razón, en su edificio cilíndrico -cuyo diseño es de la reputada firma de arquitectos Sierra, Cardona y Ferrer-, la biblioteca se ha volcado en ser un centro vivo.

Y es que para mantenerse vivas, tendrán que conjugar medidas que las hagan relevantes a la sociedad. De acuerdo con Felicié, la biblioteca capturará público en la medida que innove, que cuente con un horario flexible -que incluya noches y sábados-, que se transforme en lugar de encuentro, que realice actividades para promover la economía local, y en que anuncie servicios gubernamentales y actividades de la comunidad.

Por ello, con la meta de atender todos los segmentos de la sociedad, la biblioteca de Loíza ha sido un lugar de enseñanza incluso para infantes y niños preescolares, aparte de ser el hogar de un club de ajedrez y un centro de actividades como películas, talleres y lectura de cuentos. “Nos queremos proyectar también como un centro de trabajo para comerciantes pequeños, un sitio donde la gente pueda hacer sus búsquedas de empleo”, cuenta Pizarro.

“La biblioteca no es simplemente un lugar de estudio o donde vas a encontrar libros o computadoras, es un centro cultural”, finaliza.

Fuente: EL Nuevo Día

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Llevar mil títulos de la Literatura Universal en un pequeño bolso de mano. Poder elegir en un sólo ‘clic’ entre los grandes maestros: Cervantes, Shakespeare, Allan Poe, Pérez Galdós, ‘Clarín’, Homero, Platón, Unamuno, Calderón de la Barca, entre un largo etcétera. Bucear entre cuentos, narrativa o ensayo. En definitiva, acceder al ‘ebook’. En diciembre pasado, el Ministerio de Cultura brindó a quince bibliotecas estatales la posibilidad de incluir entre sus servicios el préstamo de libros electrónicos. La Biblioteca de La Rioja fue una de las que aceptó la propuesta. El servicio incluye el préstamo del dispositivo lector y una tarjeta con mil títulos.
La iniciativa se puede calificar de rotundo éxito, «el primer día se tomaron en préstamo los cincuenta dispositivos disponibles», afirma Lola Ramírez, directora de la entidad. Hoy, veinte días después, «todos los dispositivos están prestados o reservados», añade.
Los primeros usuarios que han utilizado el servicio en La Rioja son principalmente lectores «de entre 40 y 50 años», atraídos «por la experiencia de conocer el mecanismo». La aceptación está siendo «muy buena».
De momento, el préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas españolas dependientes del Ministerio se limita a publicaciones de ‘dominio público’, es decir, a aquellas obras literarias cuyos autores han fallecido hace más de cincuenta años y, por tanto, ya no están reguladas por los derechos de autor.
El servicio no se ha extendido aún a publicaciones de actualidad, es decir, a libros editados recientemente. «Estas novedades existen en formato electrónico, pero las Bibliotecas no podemos acceder a ellas», explica Lola Ramírez. La razón es muy sencilla: «En España no cabe esa posibilidad para libros de última publicación porque no existe ninguna plataforma que permita a las bibliotecas acceder a su compra para luego compartirlos con varios lectores», concreta Ramírez. «Tú puedes ir a un portal, como el de El Corte Inglés, y comprarte un libro en formato electrónico y descargártelo en tu terminal, pero las bibliotecas no podemos hacerlo, debido al canon de derechos de autor», añade. «Para ello debería regularse, crearse una especie de plataforma en la que nosotros pudiéramos adquirirlo y después el usuario, sin necesidad de venir aquí, se lo descargara en su lector; un sistema que hiciera que a los 15 ó 20 días de su préstamo la descarga desapareciera de su dispositivo».
De momento, ‘clásicos’
Ese sistema ya está muy extendido en Europa o Estados Unidos, pero aún no ha llegado a nuestro país. Por eso la oferta del Ministerio de Cultura se limita a ‘los clásicos’, que no es poco. «Esta iniciativa se centra sobre todo en dar a conocer al lector los dispositivos y en brindarles la oportunidad de acercarse al libro electrónico, que lo prueben y descubran cómo funciona», comenta Ramírez . La directora de la Biblioteca defiende que «el público debe tener a su alcance todos los títulos posibles y elegir como quiere el producto».
Ramírez está convencida de que los avances tecnológicos no están reñidos con la supervivencia del libro, todo lo contrario. «El libro no va a desaparecer», asevera. «Igual no es como ahora, todo en papel, pero no desaparecerá. Las editoriales deberán adaptarse y diversificarse, dedicar una parcela para papel». Lola Ramírez pone un ejemplo muy claro: «En la actualidad, hay editoriales especializadas en libro antiguo, muy cuidado, caro, pero que tienen su público y que van muy bien».
La Biblioteca de La Rioja ha intentando siempre estar “a la cabeza de las nuevas tecnologías, aplicando los servicios más avanzados”.
Entre los objetivos a corto plazo destaca «la instalación de un sistema en la sala de lectura infantil que permitirá cambiar el sistema tradicional de préstamo a través de código de barras por la radiofrecuencia». Los libros dispondrán de un chip en el que estará almacenado el identificador y el antihurto. Este sistema funciona ya en bibliotecas de nueva creación, sin embargo, La Rioja será uno de los primeros centros, ya en funcionamiento desde hace años, que lo instalará.
Las ventajas de esta nueva aplicación serán importantes, tanto «en el funcionamiento interno nuestro como para el usuario que no tendrá que pasar por el mostrador para tomar en préstamo el libro. Él mismo, gracias al chip, podrá cerrar su préstamo en una máquina». El sistema de radiofrecuencia se irá extendiendo después a la sala de adultos.

Fuente: elcorreo.com

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Esta afirmación puede ser válida en diferentes momentos históricos, pero ahora muchos ciudadanos están perplejos y sorprendidos con la información, su gestión, su ciclo vital, su difusión … La revolución audiovisual de nuestro tiempo ha roto muchas barreras, una de las más importantes, la que la censura oponía a su libre información. Existe una cultura de la inmediatez que favorece que la información se mueva a toda velocidad, sin control, censura o intento de ocultación evidentes. Hablamos de entornos informacionales aparentemente sin filtros. Esto es cierto como mínimo respecto a los países democráticos occidentales; pero bien conocidos son los casos de Internet de control de la red en China, o ahora, estos días, en Egipto y en Túnez.

Wikileaks es, en este panorama, un caso paradigmático: desde 2006, año de su creación, ha sido un altavoz incómodo para los gobiernos, poderes públicos y empresas multinacionales, revelando operaciones encubiertas, informaciones ocultas … Con más de un millón de documentos, Wikileaks es un contenedor público, aparentemente desinteresado, de filtraciones. El web se alimenta de la herramienta de activistas anónimos de todo el mundo, Wikileaks se ha constituido como el portal de referencia a nivel mundial por la cantidad y calidad de sus informaciones.

A finales de 2010 y principios del 2011 Wikileaks, con la colaboración de las cabeceras más importantes del mundo, difundió información gubernamental clasificada de los Estados Unidos de América, hecho que provocó una campaña intensa de persecución e intentos de cierre de Wikileaks por parte del gobierno americano. Simultáneamente, se generaba un movimiento popular de soporte al portal.

El gobierno americano llegó a bloquear el acceso a Wikileaks desde la Library of Congress, un caso de censura clarísima desde nuestro punto de vista profesional. El caso Wikileaks ha llegado a todos los estamentos mundiales y a diversos entornos profesionales que han reflexionado sobre el valor de la transparencia informativa, por un lado, y, por otra parte, sobre las consecuencias de las filtraciones en la política, la diplomacia y el periodismo.

Frente a esta situación, desde el Col·legi no podemos dejar de proponer una doble mirada. Sin duda, el rechazo más evidente a la situación producida en la Library of Congress, un caso de censura flagrante de un recurso informativo, por motivos políticos, desde la cabecera del sistema bibliotecario americano.

Pero por otra parte, el caso Wikileaks pide una reflexión más profunda sobre los contenidos que difunden y sobre el valor de estos contenidos. Nos preguntamos si se trata de información de calidad o si, por el contrario, se trata de informaciones y opiniones confidenciales ya conocidas o presumibles, pero con mucho “gancho” mediático. ¿Se trata de satisfacer la curiosidad morbosa del ciudadano (tal y como defiende Vargas Llosas en un artículo publicado el domingo día 16 de enero en El País)? Estamos seguros que no es lícito publicar cualquier información aprovechando las facilidades que ofrece la tecnología actual, y existe o debería seguir existiendo una línea entre privado y público. ¿Se debe seguir manteniendo por tanto el concepto de información clasificada? ¿En qué casos? ¿No es libertad de expresión que se pueda saber qué están haciendo los políticos con nuestro dinero? ¿Dónde están los límites entre la transparencia y el control social?

Como profesionales nos posicionamos por el acceso fácil y universal, en la información de valor para la sociedad, información que genere nuevo conocimiento y que haga avanzar.

Fuente: Lista Fidel

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Durante el encuentro teórico «Niños, autores y libros. Una merienda de locos», que reunió en la Sociedad Cultural José Martí, a ilustradores, editores y autores de la editorial Gente Nueva, tuve la oportunidad de conversar con Adrián Guerra Pensado. Este hombre, licenciado en Información y Bibliotecología, insistió desde que comenzó la entrevista, en que lo recordara como un bibliotecario para niños y jóvenes, y un promotor de la lectura, nada más que eso.

—¿Cuáles son los valores que considera esenciales para que un libro se promocione con éxito?

-Bueno, eso depende de la edad, del texto, a veces de la ilustración. Depende de la industria del libro, no solamente de lo que el autor haya creado. Como promotor te diría que la vida de un libro depende de su promoción, eso lo he podido comprobar siempre.

«Yo tengo en mis preferencias montones de autores buenos, montones de textos buenos, pero estoy muy consciente de cuál es el papel del promotor, porque para mí es un compromiso con la vida, y por ende no lo he abandonado nunca porque me doy cuenta de la utilidad.

«Si yo disfruto tanto lo que leo, mi misión es que los demás disfruten. ¿Y qué pasa? Llega un momento en que el público al que me dirijo diariamente cree en mí, porque les recomiendo primero lo que yo antes he disfrutado. Lo que con más frecuencia recibo es la aceptación y, claro, después viene el diálogo, porque se lee para compartir».

—¿Por qué prefiere trabajar con adolescentes?

-El adolescente es un individuo que comparte todo lo que tiene dando afecto. Y esa persona que quizá comparte conmigo un pan con mayonesa está dispuesto a compartir puntos de vista, está dispuesto también a que yo le dé una visión un poquito diferente, que lo modele un poco. Ese adolescente va a estar dispuesto entonces a que la literatura lo modele porque está buscando sus valores, su ética; se está buscando a sí mismo y quiere tener un criterio amplio, que es importante para tener un criterio propio.

«Estoy convencido de que mientras más lean —y sobre todo si encuentran libros que los transformen y les den una visión distinta—, ellos se sentirán crecer. Esa es la idea: que crezcan. Esa persona luego va a formar parte de la comunidad y se va a expresar mejor. Cuando se deja de leer se deja de aprender a leer».

—¿Cómo ve la salud del Programa Nacional por la Lectura en la actualidad?

—Pienso que mientras haya libros que lleguen a todos habrá buena salud. Ahora, tenemos que montarnos en el cambio; y el cambio ahora es la lectura digital. Todavía los e-books, o libros electrónicos no han hecho presencia en nuestra sociedad, por lo caro que siguen siendo. El problema está en que debemos hallar nuevas formas de promoción cuando la gente tenga un e-book en la mano.

«Nuestros jovencitos andan hoy con un MP3 con 500 o más canciones. Asimismo puede lograrse que lleven consigo la misma cantidad de libros en formato digital, todo está en proponérnoslo. Hay que generar nuevas maneras, pero siempre con el afecto. Las máquinas no pueden sustituir los libros; hay computadoras que hablan, pero no con la calidez humana. La intención y el convencimiento son clave».

—¿Entonces considera que el desarrollo tecnológico influye negativamente en la sociedad?

—De cierta forma sí. Las computadoras cubanas se llenan hoy de películas, series, largos novelones y juegos. Hay genios de la cibernética y psicólogos que trabajan del lado oscuro, tratando de hacer juegos que roben tiempo de vida a los niños, el tiempo de jugar, de salir a la esquina y pasarle la mano por el lomo a un caballo. Eso habrá que cambiarlo antes de que el caballo desaparezca y su coche también, y entonces tengan que ir a los libros a buscarlos como hoy buscan a los dinosaurios. Es curioso, porque ahora saben más de los dinosaurios que de los caballos.

—En nuestra sociedad se ha vuelto común el hábito de comprar libros porque la Feria está «de moda», llevarlos a casa y no mirarlos otra vez. ¿Qué piensa al respecto?

—Mira, antes de que aparecieran todas las tecnologías de la información nosotros, siendo universitarios, comprábamos más libros de los que íbamos a leer, así que no hay por qué hacerse una idea equivocada de la juventud de ahora. Todo libro vendido no quiere decir libro leído. El libro realmente se lee cuando uno se vence a sí mismo y decide que va a hallar un tiempo para digerir el producto que compró. Puede que lo hayas comprado porque otro te haya dicho que era bueno o porque simplemente te ha interesado el título, el diseño o la temática.

«Tienes que vencerte a ti mismo e incluso sacrificar una salida con los amigos o la pareja para sumergirte en ese libro y comprobar si realmente te hace crecer, si fue una buena compra, si es un buen autor. La lectura no es fácil. Cuando la gente ama la lectura ama un ejercicio difícil, un ejercicio que exige el compromiso de todas tus facultades. El entendimiento demora. Hay que leer para sentir que creces verticalmente, y que eres una persona más feliz no por tener dinero, sino porque comprendes de la mejor manera la situación más difícil por la que atravieses. Al final en este mundo el juego está echado y nadie se queda aunque juegue muy bien. Pero jugar bien todo el tiempo es muy importante, es como morir con dignidad. No es lo mismo morir como una basurita que como un corazón de león».

Fuente: Juventud Rebelde

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El mercado de libro electrónico empieza a despegar finalmente, ya que las descargas legales de eBooks se duplicaron con respecto a 2009, según datos de http://www.todoebook.com, librería electrónica para la venta de eBooks en español.

Así, las cifras revelan que el consumo de libros electrónicos creció un 220 por ciento en 2010 con respecto al año anterior y la venta de eBooks a través de http://www.todoebook.com se vio incrementada en un 192,17 por ciento, informó la agencia Europa Press.

Según explicaron los responsables de todoebook.com, los datos se elaboraron a partir de los resultados de descarga de eBooks producidos a lo largo de 2010 a través de su web.

En opinión de todoebook.com, las razones de este aumento se deben a la gran difusión de lectores de tinta electrónica y a la ampliación del catálogo de bestsellers en formato digital, que hace unos años era más limitado e incluía sobre todo títulos clásicos que reducían considerablemente el perfil de lector del eBook.

Además, alegan que el impacto global del iPad de Apple y la bajada de los precios del resto de dispositivos, nuevos soportes cada vez más accesibles y económicos, ampliaron el perfil del lector, “ahora más joven, activo e interesado en las nuevas tecnologías y formatos”.

Fuente: Terra

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