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Archive for 26 enero 2011


En el Webb School de Knoxville, en los EEUU. se sustituirán los libros de texto por tablets. de manera obligatoria entre los estudiantes de 8 a 18 años.

La medida se toma ya que las autoridades consideran que es desmesurado el peso que deben cargar los estudiantes al trasladar los libros a clase, aproximadamente unos 20 K, mientras que la tablet pesa 1 K, lo que indudablemente, dicen, atenta contra la salud de los estudiantes.

Para evitar, probablemente, el aluvión de consultas por parte de los padres, el establecimiento habilitó una página de FAQ’s (preguntas frecuentes) en su web oficial. Allí explican cuestiones tales como “¿Dónde puedo aprender acerca del iPad?”, o “¿Pueden los estudiantes compartir el iPad?”, cuya respuesta es un “no rotundo”.

Por otra parte, la escuela alquilará a un costo accesible la tablet para aquellos estudiantes que no cuenten con el dinero necesario para adquirirlas.

Además, se comunicó que los estudiantes no podrán acceder a twitter ni a facebook dentro del campus, ya que ambas redes se encontrarán bloqueadas.

Otras instituciones ya están implementando medidas similares. La Seton Hill University, en Pensilvania, y la Universidad de Notre Dame, en Indiana, ya implementaron cursos exclusivos para iPad.

Poco a poco,otros países incorporarán medidas similares.

Consideramos, entonces, que como bibliotecarios debemos comenzar a preparar contenidos para estos medios.

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Equipo de CCINFO

El modelo de compromiso laboral pone énfasis en la perspectiva del trabajo a largo plazo, con oportunidades de promoción y niveles de seguridad para los empleados, sin embargo, los cambios en el trabajo muestran la necesidad de enfocarse en las experiencias y en los compromisos de los empleados. En este punto intervienen los discursos de directivos y empleados con relación al compromiso laboral.

El lenguaje es un elemento constitutivo del accionar social. Por ese motivo, podemos decir que las narraciones no transmiten o reflejan verdades, al contrario, se construye la verdad a partir de los diferentes discursos dentro de un contexto.

Al estudiar los discursos acerca del compromiso laboral permite dar cuenta acerca de procesos culturales y de prácticas al interior de la Unidad de Información. Consideramos que preguntarse acerca del discurso y del compromiso laboral y sus prácticas culturales es importante en un momento en que las condiciones laborales generan conflictos.

El compromiso laboral no se puede estudiar en una Unidad de Información sin tener en cuenta los factores contextuales y discursivos que se generan diariamente. Es importante, bajo esta circunstancia, tener en cuenta factores como globalización, cambios en el significado del trabajo y la cultura organizacional.

La globalización es un fenómeno de integración entre diferentes sectores de la sociedad, generó la caída de barreras aduaneras, formación de bloques económicos, incremento de la velocidad en las comunicaciones, los cambios tecnológicos y los flujos de capitales internacionales.

La globalización dio origen a un mundo diferente, único, en el que se observan grandes desigualdades, desequilibrios y crecimiento de países altamente industrializados y tecnificados, dejando de lado a los países de la periferia. Se espera lograr un equilibrio con un mayor compromiso social, entendiendo que el bienestar es diferente para cada cultura y crear oportunidades para que cada país pueda definir y acceder a su propio bienestar.

Es importante tener en mente la transformación social, económica, política y laboral del mundo para entender la posición del profesional bibliotecario en sus países de origen. Cuál es su compromiso con la cultura de su país. como se siente en el ámbito laboral, si éste es similar al de otros profesionales, como lo ve la sociedad, si se siente respetado desde su función, importante y reconocido por los demás.

Actualmente, asistimos a un escenario laboral con pautas bien marcadas como la movilidad ocupacional y la redefinición de las relaciones laborales, con contratos basados en el desarrollo y oportunidades.

También se han producido cambios en los conceptos y significados acerca del trabajo. Hoy en día, la categoría “trabajo” es entendida como un concepto multidimencional, complejo y desafiante. Podemos decir que el trabajo es el desempeño de múltiples actividades en un ambiente y tiempo determinados, que conlleva diferentes percepciones del ser humano a nivel individual y social.

La definición de trabajo ha variado con el tiempo, podemos decir, entonces, que actualmente se lo considera como un proceso de carácter productivo y creativo en el que el hombre emplea técnicas, herramientas e instrumentos para obtener y producir bienes, productos y servicios.

Como dijimos anteriormente, las relaciones laborales, debido a todos estos factores han cambiado y por lo tanto, también ha cambiado el compromiso laboral. Este, se encuentra asociado a la cultura de la Unidad de Información, que es un espacio de construcción de sentidos en el que se comparten valores, relaciones, discursos, formas de apropiación y que mediatiza la construcción intersubjetiva de identidades; también se considera que es fragmentada dando lugar a la multiplicidad y a los conflictos.

Finalmente, dado este escenario, tan cambiante e inestable, el compromiso laboral se convierte en el vínculo de lealtad por el cual el empleado desea permanecer en la organización, debido a su motivación implícita. Entendemos el compromiso como un proceso de identificación y creencia acerca de la importancia de su labor y la necesidad y utilidad de las funciones que realiza en el trabajo.

Este compromiso laboral incluye el involucramiento de los individuos y la satisfacción y entusiasmo por el trabajo. Todo ello se ve afectado por tres componentes importantes como: el compromiso afectivo, que se logra por la asociación emocional del empleado con la biblioteca, de manera que éste continúa en su empleo por que lo desea; el compromiso de continuidad, en el que el empleado toma conciencia de los costos asociados a dejar su empleo, o sea, entienden su propia necesidad de pertenecer a la institución; el compromiso normativo que se asocia con el seguimiento de obligación, debido a lo cual los empleados sienten que deben permanecer en la institución.

Por otra parte, el compromiso laboral requiere entender las percepciones del empleado sobre sí mismo, su trabajo y la institución. En todo ello interviene el discurso del directivo y del mismo empleado, así como el de sus compañeros de trabajo. El discurso es lo que sostendrá o no, el compromiso laboral de cada integrante de la Unidad de Información.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Lic. Marcelo de la Puente

El 12 de febrero de 1904, Luis Ricardo Fors, director de la Biblioteca Pública de la Provincia de Buenos Aires, presentó un plan de estudios destinado a formar bibliotecarios y archiveros al gobernador de la Provincia, Marcelino Ugarte; no sabemos, a decir verdad que sucedió, pero sí, por lo que ha trascendido, que el plan que había presentado era bastante coherente, de acuerdo a las necesidades y conocimientos del momento.

A principios del siglo veinte, en la Asociación Biblioteca de Mujeres, se dictaban cursos sobre temas bibliotecológicos; mientras que en la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta” se dictó en 1909 “el primer curso argentino de bibliografía y bibliotecología”; entre sus docentes se contaba el Ing. Federico Biraben, uno de los mayores propulsores de la aplicación de la C.D.U. (Clasificación Decimal Universal) en nuestro país.

Hacia 1922, la Universidad de Buenos Aires crea la Escuela de Archiveros y Bibliotecarios en la Facultad de Filosofía y Letras; en esa época el Decano, Ricardo Rojas, presenta el proyecto de la creación de la escuela al Consejo Directivo de la institución; sin embargo, nunca nadie se graduó; posiblemente esto ocurrió por que se priorizó las asignaturas de carreras tradicionales como la historia y la literatura. Además, los cambios sucesivos de planes, hicieron posible el fracaso de la carrera.

En 1937, Manuel Selva comienza a dictar un curso de Bibliotecnia en la Escuela de Servicio Social del Museo Social Argentino; y también publicita su libro “Manual de Bibliotecnia”, que sirve de apoyo bibliográfico a las clases. Este curso es reconocido oficialmente por el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Eduardo J. Coll, introduciendo algunos cambios en la programación del mismo. Durante siete años se imparte esta enseñanza en el Museo Social.

Posteriormente, Selva, publica otro libro, llamado “Tratado de Bibliotecnia”. En él comenta que después del primer curso de bibliotecarios iniciado por el Museo Social Argentino, aparecieron escuelas de biblioteconomía en tres instituciones de la ciudad de Buenos Aires, las cuales fracasaron; sin embargo, en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, Aldo Fuentes comenzó a dictar un curso de bibliotecarios que el curso se viene dictando desde 1943, no solo ante alumnos en clase, sino, parcialmente por conferencias radiofónicas que el señor Fuentes irradia por las estaciones locales o publica en varios periódicos.

Carlos Víctor Penna, en 1943 inicia una nueva etapa dando una mayor mayor carga horaria y una nueva asignatura de Catalogación y Clasificación. En el Museo Social Argentino junto con Penna colaboraron Horacio Jorge Becco y José Federico Finó. En 1950 el curso se transformó en Escuela de Bibliotecología y en 1951 el cuerpo de profesores había pasado de dos a doce.

Entre los docentes que acompañan a Penna en esta Escuela, podemos mencionar a Josefa Sabor, Oscar Pogliani, Emilio Ruiz y Blanco, Emma Linares, entre otros.

En 1943 la Universidad de Buenos Aires fundó el Instituto Bibliotecológico (hoy SISBI), cuyos mentores fueron Gietz y Cortazar. Desde ese momento comienza la tecnificación masiva de los procedimientos bibliotecarios argentinos dentro de normas internacionales, la exigencia del título de bibliotecario para los profesionales, la relación con organismos del extranjero, la reorganización de las escuelas de bibliotecarios sobre pautas modernas, el envío de becarios al exterior, la presencia argentina en congresos profesionales, la producción de literatura bibliotecológica propia. También en ese período surgirían nuevas escuelas y, por lógica consecuencia, las asociaciones de bibliotecarios.

Surgen nuevas ofertas académicas en las Universidades de Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, etc.; en provincias como la de Buenos Aires con su carrera a distancia; Santa Fe y ciudad de Rosario; San Juan; Chaco, etc.

Pero una de las facetas mas destacables de la bibliotecología argentina de los últimos cincuenta años del siglo XX, es su trascendencia internacional; Carlos Víctor Penna, Josefa E. Sabor, Emma Linares, Augusto Raúl Cortazar, Roberto Juarroz, entre otros, se convirtieron en funcionarios internacionales al servicio de la UNESCO o de la Organización de Estados Americanos (OEA) para todas aquellas incumbencias profesionales que tienen necesidad de sus conocimientos y servicios.

Con el advenimiento de las Nuevas Tecnologías todo cambió en la sociedad y la bibliotecología también cambió. Por ese motivo, para mantener los objetivos que plantearon los precursores de esta carrera, es fundamental replantear los planes de estudio para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje y evaluar la incorporación de materias y contenidos adecuados, teniendo en cuenta la demanda del mercado laboral, internacional y nacional. Si efectuamos con seriedad este diagnóstico podremos obtener graduados altamente capacitados, portadores de las competencias necesarias para desempeñarse como profesionales idóneos, en una sociedad tan cambiante como la que se percibe en este siglo XXI.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Los anaqueles están atestados de libros antiguos. Hay textos de hace 500 años, dejados por jesuitas. Por allí, en medio de las hileras de libros, revistas, colecciones o documentos históricos, camina Bertha Novoa.

Ella es una de las 23 personas que trabajan en la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, de la Casa de la Cultura. Novoa es meticulosa en el cuidado de los libros y en su preservación.

Por su experiencia en el oficio, manipula cada hoja con extremo cuidado. Dice que las huellas del tiempo y las enfermedades que aquejan a los libros, como los hongos, pueden causar daño en las personas.

Las explicaciones de la mujer, que usa dos anillos en cada mano, sobre la antiguedad de los textos están fundamentadas en sus 30 años de bibliotecaria

Aunque estudió la especialidad de trabajo social en la Universidad Central encontró gusto por estar en medio de libros.

Ella empezó a trabajar en información, cuando la biblioteca todavía funcionaba en el edificio del antiguo Banco Central. Por su juventud fue reubicada en la sección donde se ordenaban y entregaban textos. Se daba tiempo para orientar a estudiantes o a investigadores, a pesar de no tener un catálogo.

Luego, la biblioteca fue reubicada en la Casa de la Cultura y Novoa pasó a ser referencista. Este papel consistía en guiar a los visitantes.

Al mismo tiempo que cumplía con su trabajo, se daba tiempo para leer y seguir preparándose. “Este oficio no es aburrido. He trabajado en estantería de ciencias exactas e infantiles, orientando a los visitantes y también en la catalogación de libros”, dice y prefiere no revelar su edad.

Dos experimentados bibliotecarios en el centro

En las 12 salas del Centro Cultural Metropolitano se calcula que hay alrededor de 100 000 libros, de diferentes materias. Están enumerados. Acceder a uno es complicado, sin la ayuda de los bibliotecarios. Por esa tarea, ellos ganan desde USD 600.

En la Red Metropolitana de Bibliotecas se registran 32 personas como bibliotecarios. Están distribuidos en todo el Distrito. Sin embargo, en dos salas del Centro Histórico, hay la particularidad que allí están dos de los más antiguos.

Vestido con un terno, camisa blanca y corbata verde, Jorge Sevilla cuenta que lleva 44 años como bibliotecario del lugar.

Orgulloso de su oficio, dice que tiene un título universitario en Ciencias de la Información y Bibliotecología. El quiteño, de 61 años, fue parte de los 17 estudiantes que logró su título, entre 32 bibliotecarios que empezaron la carrera, en el año 2000.

Es un conocedor del fondo bibliotecario que hay en el lugar. Ha estado presente en la evolución del oficio desde cuando se elaboraban los ficheros manuales con cartulina, hasta la digitalización de esos registros.

Cuando empezó a trabajar en la biblioteca, en 1966, habían dos salas. La una era de autores nacionales y la otra, de extranjeros. El mismo escenario con el que se encontró Esthela Pillaga, quien a dedicado 33 de sus 62 años a la biblioteca.

Protegida con un mandil blanco, recuerda el episodio triste de sus inicios. Su esposo, José Luis Vera, era cronista gráfico del Municipio y falleció en un accidente durante una cobertura. Las obligaciones del hogar la obligaron a buscar trabajo.

Al principio fue difícil. “Tenía dolor y pena. Seguí cursos en la Universidad Central. Quería ser maestra, pero con esta profesión puedo guiar en todas las materias”, manifiesta.

Lleva tantos años en el oficio que hay visitantes que llegaron al lugar cuando eran estudiantes y han vuelto de profesionales.

Le dicen economista, pero es bibliotecario

Patricio Freire es bibliotecario desde hace 25 años. Estudió Periodismo en la Universidad Central y pasó por tres librerías, una de ellas la de la prensa Católica de San Francisco.

En ese acercamiento leyó mucho sobre teología, orientó a los sacerdotes y se encariñó con los libros. En 1985 halló una oportunidad para ingresar al Banco Central. Empezó en el área de canje. Consistía en el intercambio de libros con otros países.

Pasó por la hemeroteca, hasta que en 1993 se le presentó la oportunidad de hacerse cargo de la biblioteca económica. Por ese acercamiento con los números aprendió Economía.

Logró obtener una maestría en Biblioteconomía y Documentación, en España, en la Universidad Carlos Tercero. “A los bibliotecarios nos pagan por leer. Ya no somos el clásico pasador de libros”, dice Freire, quien tiene un programa de radio los jueves, en el cual habla de su oficio.

Fuente: El Comercio

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Equipo de CCINFO

A veces el tiempo pasa lenta e inexorablemente, especialmente cuando uno está buscando empleo y ha pasado los 40 años.

Sin embargo, la desesperación suele ser una mala consejera, no hay que rendirse nunca y acudir a los contactos propios, aquellos que uno ha conocido en los años de trabajo.

Es importante darse a sí mismo la posibilidad de triunfar, sin esperar que las oportunidades vengan a uno, sino saliendo a buscarlas. En realidad nuestro único rival son nuestras propias debilidades y hasta que no aprendamos a superarlas el triunfo en la carrera profesional, así como en la vida, quedarán muy lejos de alcanzar.

El cambio de actitud consiste en no tener miedo a perder sino el temer a no ganar. Ese descubrir que uno no es mejor que los demás, sino simplemente diferente y que puede y merece tener una buena oportunidad para lograr desarrollar todo su potencial.

Dejar de pensar que la edad es una gran desventaja, aprender a pensar diferente de lo que los demás nos quieren imponer. Es cierto que el mercado laboral prefiere contratar a gente joven, pero también es cierto que los jóvenes a veces no han tenido tiempo de aprender más que una persona madura, y que no cuentan con experiencia suficiente. Aprender a valorarse a sí mismo es el primer paso de la persona triunfadora, elevar la autoestima y ser positivo. Todo ello permite estar más cerca de obtener el puesto que uno cree que puede desempeñar de manera correcta y eficiente.

Otra cosa que debemos aprender es que el dormir no solo es descansar sino que, lo más importante, el dormir nos permite soñar, y esos sueños son las metas que nos imponemos y que debemos alcanzar.

Cuando uno está sin empleo todos estos pensamientos parecen inoperantes, sin embargo, si los tuviéramos en cuenta tendríamos la posibilidad de volver a reubicarnos en el mercado laboral.

Somos personas grandes de 40 años o más, eso no significa que no tengamos aún mucho que ofrecer; no menoscabamos a las generaciones más jóvenes pero entendemos que todos podemos convivir juntos en un ambiente de trabajo dando lo mejor de sí.

Cuando alcanzamos nuevamente un espacio en el mercado laboral recapacitamos y nos damos cuenta que la ansiedad y la obsesión por resolver una situación que puede llegar a ser grave y angustiosa priva muchas veces de ver las oportunidades laborales que hay alrededor. En situaciones extremas todas las personas simplemente se concentran en buscar culpables.

A veces los culpables no existen, simplemente uno se quedo sin empleo por que la institución durante el año tuvo poco trabajo, o como ocurrió recientemente, hay una crisis económica que lleva a las organizaciones a reducir su personal. En otras ocasiones hay culpables de la situación que estamos viviendo, y en la mayoría de los casos la culpa es nuestra por no haber sabido mantenernos en nuestro lugar, en dejar que pesen los años y sentir temor por los cambios, en creer que el título nos iba a escudar hasta el día de nuestra jubilación, y por ese motivo olvidarnos de la importancia de capacitarnos de manera continua.

A veces somos culpables, simplemente, por que permitimos que el tiempo nos quite la posibilidad de soñar y de materializar todos nuestros sueños.

Por eso, animémonos a soñar y a pensar que podemos conseguir un empleo. No bajemos los brazos ante la adversidad. Que no nos preocupen demasiado los “no” que recibiremos durante la búsqueda de empleo. No debemos sentirnos mal por no tener empleo o por no tener el empleo que queremos. Es hora de dejar el papel de víctimas y asumir el de protagonistas; ese es el papel que nos garantizará que el cambio siempre es posible.

Entonces, ¿cómo logramos la reinserción laboral? Con mucho trabajo, esperanza, confianza, ganas de hacer cosas nuevas y sobre todo con esfuerzo y voluntad.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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Lic. Patricia Allendez Sullivan

En estos momentos es muy difícil lograr que los niños, adolescentes y jóvenes lean. Sólo lo hacen ante una imposición escolar pero no por propia voluntad.

¿Podemos, entonces, hablar de una crisis de la lectura o de un cambio de hábito de la sociedad?

Creemos que en realidad la gente sigue leyendo pero de otra manera. Los medios audiovisuales siguen contándoles a nuestros niños diferentes historias que los hacen soñar, ejercitar su imaginación y sentirse protagonistas de ellas.

Con Internet la lectura en línea se incentivo de modo que tanto grandes como chicos la han adoptado.

Sabemos que las buenas lecturas no están liberadas en Internet sino que exigen un pago, sin embargo, una manera de atraer a niños, adolescentes, jóvenes, y por que no adultos hacia la lectura, es a través de los diferentes dispositivos que podemos adquirir en distintos negocios y que nos permiten disfrutar del placer de la lectura, tanto aquella formativa, informativa como recreativa.

La Sociedad de Información globalizada nos inunda constantemente con información que emana de los diferentes medios de comunicación social y también nos imponen una serie de “nuevas reglas” de comportamiento social, de manera tal que aquel que no las siga queda automáticamente excluido. Para enterarnos de qué ocurre en nuestro mundo debemos acudir a las cadenas de noticias de los canales de cable, a los diarios que se han instalado en Internet a través de la PC o de los teléfonos móviles. Si se trata de estudiar o de recrearse, la respuesta también está en la pantalla. Juegos, películas, series, música, artículos de publicaciones periódicas, diarios, enciclopedias, blogs de opinión o educativos, todo está en la red, también la literatura recreativa, y si no está allí, está en formato digital para llevar en los diferentes lectores que encontramos en el mercado o en el móvil.

Los adolescentes y jóvenes consumen por este medio hasta los cómics, por lo tanto, podemos decir que todos leemos de alguna manera, pero ya no de forma tradicional, lo hacemos a través de la PC, de dispositivos móviles, desde el celular. Ya usamos cada vez menos ese dispositivo que llamamos libro impreso, de igual manera que en su momento dejamos atrás las tablillas de madera de arcilla, los rollos, los pergaminos, etc.

Cada uno de estos dispositivos fueron los que nos impuso la sociedad de su momento, en cada período histórico para aprender, conocer, informarnos.

Lo que han cambiado son los hábitos de lectura, pero mientras exista un escritor, indudablemente también habrá un lector que disfrutará de buenas historias y que querrá leer aún más.

Sólo es necesario cambiar las estrategias para atraer a los lectores y simplemente brindarles aquello que quieran leer según sus edades, gustos y conocimientos previos.

Fuente: Consultora de Ciencias de la Información

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El 15 de enero de 2001 nació la Wikipedia. Heredera del sitio web Nupedia que recopilaba artículos redactados por expertos.

El objetivo de la Wikepedia era ser una enciclopedia de acceso libre elaborada por colaboradores voluntarios y que podía ser editada por cualquier persona con acceso a Internet, experta en algún tema que quisiera compartir con la comunidad.

Wikipedia hoy tiene 17 millones de artículos en más de 270 idiomas, de los cuales 3,5 millones de entradas son en inglés. La plataforma es visitada por 400 millones de personas al mes, y está quinta en el ranking de los diez sitios Web más visitados en Internet, siendo la única del listado que no utiliza los avisos publicitarios como fuente de ingresos.

La fundación Wikimedia sostiene este proyecto por medio de campañas de donaciones por Internet. En su última campaña recaudó 16 millones de dólares. Parte de estos fondos se emplearán para impulsar el desarrollo de la plataforma para dispositivos móviles.

Para conmemorar la creación de Wikipedia, en distintos puntos del planeta se realizarán actividades y se publicarán en Twitter y Facebook las anécdotas y experiencias de los usuarios.

En la Argentina el aniversario tendrá una fecha extra: la filial local de la Fundación Wikimedia planea retomar la celebración en mayo próximo en el nivel regional, para conmemorar los diez años de la versión en español de la enciclopedia libre, que ya registra 700.000 artículos .

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