Lic. Leonor Nayar
Podemos considerar a la cultura como un proceso vivido o como una mercancía. En el primer caso vemos a la cultura como un proceso social constitutivo a través del cual vivimos nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, la cultura es un conjunto de valores y conocimientos que no es objeto de ninguna enseñanza específica, pero que es respetada por todos los miembros de una comunidad.
Por otro lado, al considerar a la cultura como una mercancía, se pone énfasis en los productos culturales, en los objetos que la sociedad produce y consume. Los productos culturales se relacionan con un marco político, económico y social. Un producto cultural es el libro que encierra significados, expectativas y comportamientos relacionados con el sector social que lo ha producido.
La relación entre los productos culturales y el medio presenta una dependencia del contexto. Cuando fueron producidos estos productos culturales logran cierta autonomía y establecen ciertas relaciones con quiénes las emplean.
Los libros son herramientas culturales que permiten a los individuos comunicar sus fantasías, sensaciones, conocimientos a otras personas que no conocen y que incluso no le son contemporáneas.
Los libros se propagan por toda la sociedad en diversos formatos, siendo los más populares los impresos y los digitales. No obstante, es necesario que los individuos que manipulan estas herramientas cuenten con ciertas habilidades necesarias que les permitirán aprovecha de manera adecuada la información que estas herramientas contienen con la finalidad de realizar diferentes actividades.
Sin embargo, es muy difícil adquirir las habilidades necesarias para emplear esta herramienta, y esto sucede porque los estudiantes suelen sentir cierta resistencia en el empleo de los libros, entonces, estas herramientas siempre les resultaran ajenas y no podrán enriquecer con ellas su formación para la vida privada y pública.
Los libros son herramientas culturales que permiten la construcción del conocimiento así como la formación de ciudadanos responsables y valiosos para la sociedad.
El libro, siempre transmiten verdades que pueden ser cuestionadas, asimiladas y mejoradas. Permiten que los individuos logren llegar a conclusiones lógicas y enriquecedoras para sí mismos y para toda la comunidad.
Por ese motivo, consideramos que, si bien para algunos, el libro no es más que una mercancía que goza de cierto valor, en realidad, su valor intrínseco es su potencial para transformar el pensamiento de las personas y contribuir a su crecimiento personal.
