Lic. Leonor Nayar
Durante la Edad Media la iglesia desempeñó un papel predominante y realizó una misión esencial como conservador de la cultura. El saber de la Antigüedad Clásica se conservó en los monasterios cristianos, donde se guardaban y copiaban los libros.
Desde la caída de Roma, el libro deja de ser un fenómeno civil y pasa a refugiarse en el mundo religioso, sobre todo en los monasterios, que se convierten en auténticos centros culturales. Desaparece el comercio del libro, ya que ahora los libros se copian en los centros eclesiásticos pero sin fines económicos. El libro adquirió una gran importancia como garante de la cultura, que quedó en manos de la iglesia, y con ello también la lectura, copia y conservación de los manuscritos.
Así, los libros pasaron a ser casi exclusividad de los monasterios, apenas había demanda fuera de ellos. Casi nadie sabía leer, la cultura del pueblo era oral, los nobles eran analfabetos y en el mejor de los casos tenían a su servicio un lector o un copista. La práctica desaparición del comercio y la decadencia económica tuvo consecuencias funestas para el libro, ya que los pergaminos escaseaban. La incomunicación entre los diferentes centros culturales y la desaparición de la unidad romana dio como resultado, entre otras cosas, el abandono de la letra romana y la aparición de nuevas escrituras, las llamadas “letras nacionales”: merovingia, visigoda, insular, etc.
Por otro lado, los monasterios eran autosuficientes: criaban su propio ganado, del cual obtenían los pergaminos para los libros, los monjes se encargaban de la copia, encuadernación y decoración de los libros. Los talleres donde se hacía la copia e iluminación de los manuscritos se llamaban Scriptorium. Un monje experto dirigía el trabajo y además podía encargarse de la biblioteca. Otras veces existía una persona encargada exclusivamente de la biblioteca, el Librarium. Los scripotoria eran los encargados de hacer las copias de los manuscritos como un medio de conseguir la disciplina interior. Al principio los copistas realizaban el trabajo sobre sus rodillas utilizando una tablilla como soporte. Avanzada la Edad Media dispondrían ya de pupitre, silla y utillaje (plumas, tinta, lápices de grafito, etc.) propios.
Tras el surgimiento del cristianismo se implantaron nuevas bibliotecas en las que, junto a los textos griegos y latinos, aparecieron liturgias y textos sacros que vinieron a completar el panorama cultural de la época. Destaca la Biblioteca de Cesárea, en Palestina, fundada por Orígenes y de gran importancia para el naciente mundo cristiano, y que fue destruida por los árabes en el año 637; a pesar de su importancia, la Biblioteca de Cesárea no fue la única existente en su época. En efecto, desde el siglo II se formaron distintas bibliotecas bajo la protección de los monasterios coptos en Egipto, en donde se albergaban diferentes manuscritos coptos y sirios.
Una prueba más de la relevancia que para la cultura tuvieron los primeros monasterios cristianos es que en ellos, durante poco menos de dos mil años, se conservaron obras que apenas en el siglo XX fueron descubiertas. Los famosos rollos del Mar Muerto, conservados en las cavernas de Qumran en lo que algunos suponen los centros cristianos más antiguos de la historia (aunque no reconocidos por la Iglesia oficial) revelaron una enorme cantidad de documentos religiosos sumamente valiosos. De igual forma, los manuscritos coptos hallados en la década de los cuarenta y entre los que destacan los llamados “evangelios apócrifos”.

que aburrido y a la vez informativo y util
es chebre saber como fueron fundada estas universidades
(Y)